viernes, 30 de agosto de 2013

Bajadme de esta carroza, Por favor, que no la quiero.

     Estos días he disfrutado de las fiestas patronales de Orgaz, un pueblo toledano muy blanco y tranquilo. La otra mañana de paseo, me encontré en el suelo una octavilla en la que alguien -un poeta anónimo-  manifestaba su contrariedad  por boca del mismísimo Cristo del Olvido, patrono de la localidad. El descontento del Cristo nacía de la adquisición de una nueva carroza para pasear en procesión su venerada imagen. Los versos a mi entender están muy bien escritos y rezuman disgusto, contrariedad y una sentida religiosidad.
     La poesía nace de lo más profundo del alma y esos sentimientos, con independencia de tener más o menos razón, no merecen estar arrastrados por el suelo -como la octavilla de la que hablaba al principio- sino ocupar un lugar digno. Por este motivo traigo los versos a mi  blog y os los presento para que pierdan el polvo de la calle donde los encontré y donde su autor no debió nunca arrojar.
   
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Bajadme de esta carroza,
Por favor, que no la quiero
La habéis comprado a escondidas
Como un trato torticero
Habéis engañado al cura,
Habéis engañado al pueblo,
Habéis mentido a la gente
Y malgastado el dinero,
Habéis faltado al amor
Y habéis ofendido al cielo.

Bajadme de esta carroza,
Por favor , que no la quiero,

Habéis tratado mis cosas
En casa de un tabernero;
Mis asuntos en los bares,
Como hacen los ganaderos,
Como quien vende gallinas
O las verduras del huerto.
Mis asuntos se han tratado
Siempre en santo pavimento.
¿Por qué os habéis escondido
Como hacen los bandoleros?
No se esconde el que no teme,
El hombre puro y sincero.

Bajadme de esta carroza,
Por favor, que no la quiero

¡No soy un cristo andaluz¡
¡Yo soy el cristo orgaceño!
Filigranas, y repujados,
Farolillos y floreros…
¡No quiero una canastilla
Que lleven los costaleros!
Que mi pueblo no es Sevilla
Es Orgaz, del suelo al cielo


¡Bajadme de esta carroza
Por favor, que no la quiero!

Mis hijos no ven mi imagen
Subido a este marmotreto,
Que más que una carroza, es
El catafalco de un muerto.

Bajadme de esta carroza,
Por favor, que no la quiero

¡Qué falta de caridad¡
¡Que poco amor verdadero¡
¡Que poquita devoción!
¡Que falta de amor sincero!
Hay que vestir al desnudo,
Dar de comer al hambriento
¿habéis pensado en las obras
Necesarias para el templo?
¿Pensasteis en las misiones
Y en mis hijos misioneros?
¿habeis pensado en la iglesia
O sólo en el grupo vuestro?

Bajadme de esta corroza,
Por favor, que no la quiero

Que de buenas intenciones,
Anda el infierno lleno.
No ha sido por devoción
Sino orgullo y engreimiento;
No es la piedad lo que os mueve,
Os mueve el endiosamiento.
Os pesará de por vida
Un duro remordimiento.
Venid a mí, que os espero
Si hay arrepentimiento.

Bajadme de esta carroza
Por favor, que no la quiero

Sigo estando en el Olvido
Con tanto farol y florero,
Tanto oro y tanta plata,
Tanto lujo pasajero.
¿De qué sirvió mi calvario
Y mi muerte en un madero?
¿de que sirvieron mis clavos,
Mi agonía y sufrimiento?
Sigo estando en el Olvido,
Pues no me habéis dedicado
Ni un minúsculo recuerdo.
¿No os importo? ¿Qué queréis?
No esperéis premios de hombres,
Esperad premiso del cielo.

Bajadme de este Calvario
Al que me subís de nuevo.
Ya no se fijan en mí,
Miran donde me habéis puesto
Yo no quiero más carrozas
Que a mis hijos orgaceños,
Suplicando agradecidos,
Con un corazón sincero,
Arrepentido y contrito,
Lleno de amor verdadero,
Contándome sus alegrías,
Sus penas y sus anhelos.
Si os creéis que esto me agrada
¡grande error! Os lo repito de nuevo:

¡Bajadme de esta carroza,
Por favor, que no la quiero!
 

 Autor: Anónimo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

1 comentario:

  1. Muy bueno Javi, y cuanta verdad expresa, enhorabuena por el acierto de rescatarla del distante suelo

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