miércoles, 28 de agosto de 2013

EL VÍNCULO.

 
                                                    C/ Del Castillo, 8
                                                    45450 Orgaz – Toledo
                                                    925 31 74 33
                                                    info@elvinculodeorgaz.com 





   Su nombre lo indica todo. El Vínculo personifica la unión de la cocina tradicional y el pasado con la nueva cocina y la modernidad. La unión del trato rural, amable y  familiar con el  urbanita más formal, educado y respetuoso. En definitiva, el Vínculo representa un punto y aparte en el concepto de cafetería-restaurante en el entorno de los pueblos próximos a Toledo.
     El local dispone de tres zonas diferentes unidas entre sí por la calidad, el óptimo servicio, la tranquilidad y sosiego. Todo ello rodeado por una atmósfera de sencilla elegancia.


   La zona de cafetería gira en torno a una barra muy amplia y estilizada rodeada de mesas de madera  en las que se pueden degustar los pinchos y raciones de la carta, charlar tomando café con unos amigos o conectarse a Internet con el wifi del local. La decoración, cálida e intimista, favorece las relaciones y el intercambio de experiencias y anécdotas.
     La parte superior del local está ocupada por la zona del restaurante: un espacio decorado con exquisita elegancia. Las mesas están dispuestas con la amplitud necesaria para disfrutar de tu comida sin sentir la presencia cercana de los que están alrededor. Este es un aspecto que los restauradores no suelen tener en cuenta a la hora de distribuir los espacios en los comedores, y que , sin embargo, agradecemos mucho los clientes. Por si fuera poco, la impresionante vista de un castillo del siglo XV se asoma por las ventanas haciéndonos sentir como caballeros y damas asistentes a una fiesta en palacio.  Anejo al comedor principal hay un reservado para comidas o reuniones más intimas.
       En el exterior, y cuando el tiempo lo permite, se puede disfrutar de la terraza instalada frente a los muros del castillo. De tal manera que es posible tomar una cerveza o un gin-tonic y, con suerte, ver pasar los antiguos fantasmas del castillo saludando a los trasnochadores. A mí, particularmente, me encanta dejarme caer por la terraza del Vínculo a eso de las nueve o las diez de la noche y evadirme de los problemas del día contemplando el muro y las almenas de la  imponente fortaleza.
       En cuanto a las especialidades de la casa, puedo afirmar sin temor a equivocarme que convierten lo sencillo, lo simple en exquisto. Las patatas o almendras fritas en sus fogones convierten tu cerveza o tu vino en un placer de dioses. La carta de vinos es amplia y muy bien seleccionada, los platos captan las esencias de la tradición con ciertos guiños de modernidad; los productos de las huertas cercanas y las carnes de la serranía próxima afloran en sus platos.
       Podría seguir contando, pero es mejor experimentarlo in situ.  Si vais a desayunar, probad la tortilla de patata, los churros con café o chocolate; si la horas es de aperitivos, pues ya sabéis no os perdáis las patatas fritas; Si se trata de comer o cenar , elegid platos tradicionales de carne o verduras ; y finalmente, si es la merienda lo que toca, probad las tortitas con nata, chocolate o caramelo, cerrad los ojos con un trozo en la boca y os sentiréis transportados a la Gran Vía madrileña. Sencillamente, deliciosas.
     Si todo esto no fuera suficiente  para visitar El Vinculo, hay una razón última y definitiva: el personal que trabaja en él. Deleitaos con la simpatía, amabilidad y buen hacer de Vanesa, Olvido, Sole, Silvia, Iñaqui, Loli e Ignacio. Son encantadores.    
 

 
Fotografía: Viky Ruiz y El Vinculo

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