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| La criatura tiene prisa |
Esta reforma intenta criminalizar aquello que ni le gusta ni interesa a este gobierno y al partido que lo sustenta. Tipifica como delito la difusión de mensajes que inciten a la comisión de un delito o a la alteración del orden público. Dentro de este saco entrarían las manifestaciones no autorizadas, la desobediencia civil, la resistencia pasiva, en resumen las reacciones del pueblo a las informaciones difundidas a través de las redes sociales "cibernéticas" contra su política ultra liberal.
La medida constituye un ataque frontal a estas redes, en un intento de amordazar, maniatar, amedrentar, controlar y atenuar su poder de difusión y convocatoria.
Es curioso que ahora sea muy necesario y urgente legislar el uso de las redes sociales con el pretexto de que las redes sociales son algo de anteayer y hay que regularlo. Vamos a analizar qué es una red social para, así, comprender la tremenda urgencia de este gobierno en regular el uso de este fenómeno de masas.
Una red social "cibernética" es un conjunto de personas unidas por relaciones diversas, conectados a través de dispositivos electrónicos por los que fluye información de todo tipo.
¿Novedoso? ¿Peligroso? ¿Diabólico? Enunciado así parece que tienen razón en lo de novedoso. Pero hagamos un esfuerzo y sustituyamos algunas figuras. Veamos qué pasa.
Eliminemos el termino cibernética, sustituyamos a los meros receptores de información por feligreses; a los emisores de información por curas; a los jefes de estos por Obispos y Papas; los nodos de comunicación por parroquias; los teclados y las pantallas por púlpitos y por último, todos los nodos conectados al ordenador central se convierten en parroquias bajo sus diócesis y las diócesis bajo el Vaticano.
¡Ta, ta, tachán! La red social "cibernetica" se ha convertido, por arte de magia, en una red social "analógica", es decir, la mismísima Iglesia Católica. No es tan novedoso ¿a que no? Desde sus púlpitos se ha instado, se insta y se instará a desobedecer las leyes que van en contra de sus intereses. Se han convocado manifestaciones y concentraciones; se ha llamado a la desobediencia civil, se ha ensalzado a los dictadores y a los objetores de ciertas leyes. Sin embargo, nunca se ha legislado contra esta red social "analógica" ¿Es necesario? ¿Corre prisa?.
Eliminemos el termino cibernética, sustituyamos a los meros receptores de información por feligreses; a los emisores de información por curas; a los jefes de estos por Obispos y Papas; los nodos de comunicación por parroquias; los teclados y las pantallas por púlpitos y por último, todos los nodos conectados al ordenador central se convierten en parroquias bajo sus diócesis y las diócesis bajo el Vaticano.
¡Ta, ta, tachán! La red social "cibernetica" se ha convertido, por arte de magia, en una red social "analógica", es decir, la mismísima Iglesia Católica. No es tan novedoso ¿a que no? Desde sus púlpitos se ha instado, se insta y se instará a desobedecer las leyes que van en contra de sus intereses. Se han convocado manifestaciones y concentraciones; se ha llamado a la desobediencia civil, se ha ensalzado a los dictadores y a los objetores de ciertas leyes. Sin embargo, nunca se ha legislado contra esta red social "analógica" ¿Es necesario? ¿Corre prisa?.
Pues bien, habría que preguntar al señor Gallardón y al señor Rajoy si con la reforma del código penal en la que se intenta amordaza a las redes sociales en general, están dispuestos a meter en la cárcel a párrocos y obispos por sus intervenciones desde los púlpitos. Habría que preguntar también si se van a emitir órdenes de búsqueda y captura internacional contra el Papa por ser el responsable máximo de toda la red social "analógica" de nombre Iglesia Católica. ¿Están dispuestos? ¿Seguro?

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