domingo, 8 de noviembre de 2020

Pensamientos de Salvador Dalí. II Entrega

 

No es necesario que el público sepa si estoy bromeando o si lo digo en serio, así como tampoco es necesario que yo lo sepa.


 La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.


 Saber cómo mirar es una manera de inventar.

 

A la edad de seis años quería ser cocinero. A los siete quería ser Napoleón. Y mi ambición ha venido creciendo constantemente desde entonces.


 El termómetro del éxito es simplemente la envidia de los descontentos.


 Un verdadero artista no es el que se inspira, sino el que inspira a otros.

 

No tomo drogas. Yo soy una droga.


 La libertad de cualquier tipo es lo peor para la creatividad.


 Lo que importa es sembrar confusión, no eliminarla.


 Los genios nunca deben morir, el progreso de la humanidad depende de nosotros.


 Soy capaz de proyectarme a mí mismo en mi pequeño cine interno. Me libero a través de una salida secreta de los intentos de asediar a mi propia alma.


 El surrealismo sirvió como una demostración de que la esterilidad total y las tentativas de automatización han ido demasiado lejos y han conducido a un sistema totalitario.


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