Hoy nos plantamos en la calle Montserrat, frente al número 12. El inmueble fue uno más de los destinados a ser explotados en régimen de alquiler. Fue construido en 1912 por el arquitecto Arturo Pérez Merino.
Ya en su inauguración los madrileños asistiron atónitos ante los adornos que aparecen en su fachada. Chocaron en su tiempo y lo contiuan haciendo hoy en día.
Como podeis observar en las fotos, la razón es que hay una pareja de penes en el revoco de la fachada por piso y con un símbolo similar a una vagina entre cada pareja fálica. Debido a esto se la empozó a conocer como "la casa de los penes".
La razón de todos estos adornos son puras especulaciones, una que en la época de su construcción las tendencias modernistas estaban al alza y puede que el arquitecto quisiera manifestar su ruptura con el clasicismo de esta manera. Otra llegó a atribuirse como una especie de firma reconocible, ya que muchos arquitectos dejaban elementos decorativos indescifrables y únicos en sus fachadas para distinguirse de los demás. Incluso llegó a la temática romana clásica, ya que se creía que un dibujo de un falo traía suerte al edificio, y sabiendo esto la promotora del inmueble le pidió estos dibujos.Las especulaciones más recientes y alocadas relacionan la decoración a ritos masónicos o incluso a elementos que indican su finalidad como lupanar. Desde luego, este edificio no deja indiferente a nadie.
Especulemos nosotros y pensemos que la verdad es que miramos con ojos diferentes a los de su creador.
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