martes, 16 de abril de 2013

Canto a la esperanza.


    Desde esta humilde tribuna, hoy quiero lanzar un mensaje optimista y positivo. El mensaje de que podemos, debemos y somos capaces de salir de esta crisis. El futuro depende de nosotros, está en nuestras manos.Ya sé que las cosas están mal, muy mal. También sé que no somos los responsables de lo que ocurre. Los gobiernos de ahora y los de antes no están a la altura de las dificultades que atravesamos. son unos ineptos y no creo que logren solucionar mínimamente los problemas que nos atenazan.  En esto, creo que  estamos de acuerdo todos, sin importar nuestras preferencias políticas. 
   La clase política, sin pretenderlo,  nos ha puesto de acuerdo a  los ciudadanos: todos queremos cambiar la sociedad de arriba a abajo, necesitamos buscar el presente nuestro y el futuro de nuestros descendientes.
    Debemos comenzar por olvidar la vieja división de España y elegir a nuestros representantes con la cabeza y no con el corazón, analizando  sus trayectorias y sus programas y exigiendo que se cumplan los programas que , a bombo y platillo, se exhiben en tiempo de elecciones.  Quienes  no cumplan, a la calle o la cárcel si es menester.
     Cerremos la grieta de una vez. El mal para el gobierno o  para la oposición, es la desgracia para nosotros, para los ciudadanos.  Ahora nos toca arreglar todo esto. Nadie lo va hacer por nosotros, vamos a sacar el orgullo de pueblo  y vamos a trabajar por nosotros y para nosotros. Es hora de recobrar el gusto por las cosas bien hechas y de recuperar algo tan olvidado como el sentido de la responsabilidad. Pongamos la imaginación a trabajar con el objetivo de mejorar en todos los ámbitos: los grandes y los pequeños. 
    Ha llegado la hora de mirarnos el ombligo, sí eso tan denostado. Movamos nuestra rueda productiva, consumamos lo que nosotros mismos hacemos, viajemos por nuestro país, eduquemos a los jóvenes en  la ética del esfuerzo y en el amor al trabajo bien hecho. Nadie nos va a regalar nada.
    Es el momento de poner la vista en el campo, el gran olvidado. España era un país agrícola, recuperemos nuestra fuente de riqueza modernizándola con las nuevas técnicas, pero aplicando los saberes ancestrales, a punto de expirar. 
      Seamos realistas, realistas con nuestras familias, en el trabajo, en el país. Los sueños de nuevos ricos deben desaparecer. Entremos en el mundo de la honestidad, cumpliendo siempre con nuestras obligaciones y haciendo cumplir las de los demás. Apartemos a los ociosos, a los  sinvergüenzas, a los ladrones, a los defraudadores.  a los estafadores , a las  gentes de mal vivir. Seamos siempre y en todo lugar, responsables de nuestros actos.
   Este país tiene futuro: vamos a ponernos en pie y a trabajar por nuestro país y el de nuestros hijos, esos que están en trance de convertirse en emigrantes a su pesar, como fueron nuestros padres.
   Vamos a levantar el país. Hemos salido de peores situaciones y con peores gobernantes que los actuales.Hagamos  todos un esfuerzo de solidaridad por nosotros mismos. 

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