jueves, 4 de abril de 2013

No tiremos las llaves de la celda.

     Somos prisioneros de nuestras palabras, por ello, debemos utilizarlas con precisión y procurar que nuestro repertorio sea rico y variado, de esta manera podremos elegir la más adecuada en cada situación.

Troje:
    Espacio limitado por tabiques, para guardar frutos y especialmente cereales.Existen variaciones en la forma de construirlos de acuerdo al producto que se guarda y a condicionantes económicos y culturales.                                
        Algorín:   
            Cada una de las divisiones abiertas por delante y construidas sobre un plano inclinado, alrededor del patio del molino de aceite, para depositar separadamente la aceituna de cada cosechero hasta que se muela.
            Patio donde están estas divisiones, con las oportunas vertientes para recoger en un sumidero el alpechín que mana de las aceitunas.
             Alpechín:
               Líquido oscuro y fétido que sale de las aceitunas cuando están apiladas antes de la molienda, y cuando, al extraer el aceite, se las exprime con auxilio del agua hirviendo.


Zangolotino:
      Muchacho que quiere o a quien se quiere hacer pasar por niño.






Damajuana:
      Recipiente de vidrio o barro cocido, de cuello corto, a veces protegido por un revestimiento, que sirve para contener líquidos. 



Balde:
      En las embarcaciones especialmente, cubo que se emplea para sacar y transportar agua.
         Recipiente de forma y tamaño parecidos a los del cubo.

         Gratuitamente, sin coste alguno.
         En vano.
         Sin motivo, sin causa.



Botarate:   
      Hombre alborotado y de poco juicio.
         Persona derrochadora, manirrota

No hay comentarios:

Publicar un comentario