martes, 13 de agosto de 2013

Bienvenidos.

      Los acontecimientos, el día a día suelen alterar el orden de las cosas. La actualidad nos obliga a tomar decisiones sobre la marcha para no dejar pasar lo que tenemos delante de los ojos y perderlo para siempre. Este es el caso que sucedió ayer y que hoy me obliga a tratar precipitadamente en esta sección, saltándome el orden cronológico de las cosas. 
    Podemos decir que este artículo es una pieza del rompecabezas que encajará en su sitio más adelante. En seguida entenderéis el porqué.
   Ayer por la mañana, como casi todos los días, Gotu, la hija de Carafina, me esperaba sentada en una silla a la entrada del jardín. Como todos los días, la saludé con una caricia en la cabeza y seguí caminado para preparar  el desayuno gatuno. Lo que sucedió -y esto sí que no sucede todos los días-  es que Gotu, al llegar a la altura de una hiedra muy tupida, se paró y llamó mi atención por medio de maullidos que a mí me parecieron muy insistentes. Ante su pertinacia, me acerqué. Entonces el animal se metió entre las hojas de la planta y ¡Oh, sorpresa! ante mí aparecieron los cachorritos de su  última camada que, tan celosamente, había guardado esta vez. 
    ¡Madre mía!¡Qué bonitos! ¡Qué preciosidad de gatitos! No podía parar de halagar a la orgullosa madre, que con el rabo en alto, se paseaba entre mis piernas a la vez que ronroneaba como un motorcito de coche.
     Algunos de vosotros ya  conocéis a los preciosos gatitos a través del facebook. Ayer no pude por menos que subir al tablón una foto y dedicársela a mis sobrinas Nora y Aitana. 
   Hoy con más calma y ante la belleza de mis nuevos gatos me dispongo a presentaros  a estas preciosidades gatunas para que disfrutéis con ellos tanto como yo. En definitiva este es el objetivo de mi blog y de los amigos que lo siguen: el intercambio de sentimientos y sensaciones.
      Para terminar, solo me queda adelantaros que el trato de la feliz mamá para con sus cachorros es magnifico: los acaricia. los lame, los amamanta con un amor y una dulzura que impresiona.
       Estoy muy feliz y orgulloso de que Gotu quiera vivir en nuestra casa y  de que nos regale con estos gatos tan guapos, otorgándonos la confianza de poderlos coger y arrullar  como si fuéramos sus padres. Aunque en realidad lo somos, eso si , sus padres adoptivos. 














Fotografía: Viky Ruiz y J. Ruiz

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