Ayer, en el transcurso de una conversación telefónica con mi hermano José, hemos decidido realizar un camino de Santiago el año que viene.
No sabemos casi nada: ni el punto de salida, ni la fecha de inicio, ni el número de etapas, ni tan siquiera dónde vamos a terminar. Lo único claro y definitivo es que vamos a realizarlo -a no ser que haya razones de fuerza mayor- y aún así, en el caso de que alguno de los dos fallara, el que quedara debería emprenderlo, incluso en solitario. Nuestro camino va a planificarse con ciertas comodidades tales como dormir en hostales, hoteles o pensiones. Además no pensamos cargar con el equipaje. Por último, no nos apetece mojarnos.
Desde aquí os invito a venir con nosotros si os apetece. Ya iré informando de los detalles que se vayan concretando para que os podáis subir al carro en el momento en el que lo deseéis. Solo se necesita voluntad, un poco de entrenamiento, un espíritu positivo, la determinación de cumplir con el objetivo señalado y muchas ganas de pasarlo bien -sufriendo un poquito, eso si.
Cualquiera que de verdad quiera, puede. Nosotros queremos y vamos a poder. Nos hemos juramentado para conseguirlo y os ponemos a vosotros como testigos.
Este camino que se inicia ahora mismo es otro camino de los Ruiz. Sin duda será diferente al anterior pero mantendrá el mismo espíritu de superación. Este camino podríamos denominarlo el camino de los J´s Ruiz y me gustaría terminarlo con una concentración familiar en la plaza del Obradoiro. Para mí, la familia está integrada por las personas unidas por vínculos sanguíneos o por vínculos de amistad. Pensadlo.
Mañana, a entrenar. Durante las dos próximas semanas, paseos diarios de hora y media o dos, es decir 9 o 12 kilómetros.
Ánimo.
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