Ayer acudimos los Ruiz al cumpleaños del tío Jose, en Orgaz. Estábamos casi todos los que podíamos estar, tan solo faltaron los primos Arturo, Virginia, Guzmán y Rodrigo. En esta vida no siempre se pude conseguir todo, seguro que el próximo juntón haremos pleno y podremos disfrutar los unos de los otros.
Como en todas las reuniones de los Ruiz, la sonrisa, la risa y la carcajada fueron invitadas especiales a la fiesta. Ya os he dicho que fue en Orgaz ¿no? Pues sí, fue en Orgaz, en concreto, en la antigua casa familiar de los Ruiz: la casa de los abuelos Mateo y Luisa.
Después de comer hemos salido al patio a estirar las piernas y a que vosotros, los pequeños, jugarais a la pelota, montarais en los corre pasillos o, simplemente, corrierais de allá para acá.
Durante unos momentos, con los ojos abiertos, he mirado hacia atrás y he visto a los tíos Cándido, Jose y a mí mismo. Casi sin darme cuenta, he vuelto a parpadear y han aparecido los tíos Manolo y Juan Carlos, la tía Marisita, la prima Marta, el primo Alex y, por último, la prima Virginia. A todos los he visto corriendo, saltando, riendo y llorando. En ese patio, en el mismo patio.
Sí, "el patio", el que ha sido campo de fútbol, piscina y hasta velódromo particular. Pero sobre todo, el que ha sido -y continúa siendo- el escenario perfecto de grandes reuniones familiares repletas de alegría, de risas, de muchas risas... y de algunas lagrimas, también. Los Ruiz somos así, ya lo sabéis.
Sí, "el patio", el que ha sido campo de fútbol, piscina y hasta velódromo particular. Pero sobre todo, el que ha sido -y continúa siendo- el escenario perfecto de grandes reuniones familiares repletas de alegría, de risas, de muchas risas... y de algunas lagrimas, también. Los Ruiz somos así, ya lo sabéis.
He mirado de nuevo y os he visto a vosotros, los pequeños Ruiz, que estabais corriendo, saltando, jugando con las pelota, libres, felices, sin preocupaciones y me ha gustado. Estoy seguro de que, desde una nube o desde el ala de un águila, los abuelos Mateo y Luisa os habrán estado observando atentamente, sin perderse un detalle de vuestros juegos de niños y habrán disfrutado, ¡cómo habrán disfrutado! de todos nosotros, de los grandes y de los pequeños.
Sois la nueva savia familiar, sois el futuro y el motor que nos impulsa a continuar, a buscar y encontrar lo mejor de cada uno de nosotros, lo mejor de todos nosotros.
Solo deseo deciros, pequeños Ruiz: Nora, Aitana, Javier, Luis y Arturo que os quiero por quienes sois, por lo que sois y por lo que representáis.
Un beso enorme para vosotros pequeños Ruiz.
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