sábado, 14 de febrero de 2015

El día de los enamorados, el día rosa

    Hay personas que, sin saber muy bien  por qué, deben pasar toda su vida con un San Benito colgado del cuello. Un San Benito que tampoco se sabe quién se lo colgó y del que, muy difícilmente, se puede desprender.
    Llega un momento en el que la leyenda se incorpora al cuerpo de la persona, como si de una camisa se tratara. Incluso, el propio individuo se cree que todo es realidad. Por otro lado, sería una faena, en algunos casos, que renunciara a su San Benito, ya que el daño que provocaría en los demás sería irreparable y de consecuencias desastrosas.
   Es el caso del pobre Valentín, más conocido por San Valentín. Resulta que, un buen día, alguien -sabe Dios quién-, empezó a correr la voz de que era el patrono del amor; que en su día casó a muchas parejas contra la orden de un emperador y que, debido a eso, fue ajusticiado y decapitado. Ya tenía su San Benito.
   Fíjense en la que se ha montado con el paso de los siglos, sobre un hecho tan truculento. ¿Acaso podríamos imaginar que el 14 de febrero no se celebrase San Valentín? ¿qué este día no se consagrara a los enamorados? ¿qué pasaría en el mundo, si San Valentin se quitara el San Benito? ¿podría nuestra sociedad soportar tan duro revés? ¿podrían vivir felices y tranquilas aquellas  parejas que solo se acuerdan de sus compañeros ese día? ¿Con qué nos engañarían los almacenes, joyerías, restaurantes, hoteles etc...?   ¿Se tambalearía la institución matrimonial? 
    La magnitud del cataclismo sería comparable al crack de la bolsa de Nueva York en 1929 y a la larga depresión que asoló después a América y al mundo.
    Por el bien de todos, prefiero que Valentín continúe con su San Valentín, perdón, su San Benito y que el mundo continúe con sus regalos, sus corazones rosas, sus rosas rojas, sus encajes rosas, sus cenas, sus manzanas rosas, todo rosa, aunque mañana volvamos a la violencia de género, a los malos tratos, a no poder pagar las letras, ni poner el bocadillo al niño en la cartera.

                        ¡Viva San Valentín!  

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