Coleccionismo y Modernidad
El trabajo de los artistas, críticos y comisarios no ha sido el elemento exclusivo que ha posibilitado el desarrollo del arte moderno y contemporáneo. Otro factor, relacionado tanto con lo económico como con lo social, intervino como catalizador en dicho proceso: el coleccionismo.
Esta exposición reúne dos destacadas colecciones de arte de la primera modernidad, hoy integradas dentro de los fondos del Kunstmuseum Basel (Basilea, Suiza), la Colección Im Obersteg y la Colección Rudolf Staechelin, y ofrece la oportunidad de disfrutar de obras de los artistas más reconocidos de ese periodo (en su amplia mayoría nunca antes presentadas en España), además de profundizar sobre el fenómeno del coleccionismo y destacar su centralidad en el entramado del arte moderno.
Tradicionalmente, las colecciones privadas de los inicios de la modernidad se han estudiado y mostrado poniendo el acento en la contemplación de las obras expuestas y olvidando las implicaciones económicas, sociales y políticas inherentes al hecho de coleccionar en un contexto como el de la Europa de las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, el coleccionismo es sobre todo una forma discursiva y así puede ser estudiado: la colección (toda colección) no está formada solo por las obras que la constituyen, sino también por los relatos que es capaz de generar. En ese sentido entendió Walter Benjamin en su Libro de los pasajes el gesto del coleccionista, relacionado con el deseo de comprender y organizar el mundo como un cosmos: «Quizá es posible concretar así el secreto motivo que subyace al coleccionismo: abre el combate con la dispersión. Al gran coleccionista le perturba de modo por completo originario la dispersión y el caos en que se halla toda cosa en el mundo».
Fuego blanco
La colección moderna del Kunstmuseum Basel
18 marzo - 14 septiembre, 2015 - Edificio Sabatini, Planta 1

El Kunstmuseum Basel está considerado el primer museo público municipal del mundo. Los dos ejes fundamentales de su colección los constituyen obras que datan de los siglos XV y XVI, por un lado, y el arte de los siglos XIX al XXI, por otro, conjunto este último que lo convierte en una de las más importantes colecciones de arte contemporáneo de Europa.
Coincidiendo con el cierre temporal del Kunstmuseum Basel para la renovación de sus instalaciones se mostrará una selección de más de cien obras maestras de su colección (pinturas, esculturas, collages, fotografías y vídeos) en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Este conjunto, que abarca desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, tratará de ofrecer un amplio panorama del tránsito del arte moderno al contemporáneo, incluyendo ejemplos de movimientos tan diversos como el expresionismo, el cubismo, el purismo, la abstracción, el constructivismo, el minimalismo, el post-expresionismo alemán, la abstracción estadounidense de postguerra o el Pop art.
Estarán representados, entre otros muchos reconocidos artistas, Edvar Munch, Vassily Kandinsky, Pablo Picasso, Juan Gris, Fernand Léger, Georges Braque, Le Corbusier, Dubuffet, Alberto Giacometti, Yves Tanguy, Hans Arp, André Masson, Max Ernst, Paul Klee, Piet Mondrian, László Moholy-Nagy, Gerhard Richter, Mark Rothko, Donald Judd, Andy Warhol, Francis Picabia o Pierre Huyghe.
Luciano Fabro
Una obra que es fundamental para comprender los nuevos caminos que ha explorado la escultura contemporánea. En la Italia de la segunda mitad del siglo XX, emergió una generación de artistas que, influidos por el cuestionamiento de la naturaleza de la obra de arte de Piero Manzoni o por la rupturista concepción de lo espacial de Lucio Fontana, y recurriendo a materiales sencillos y cotidianos (es decir, despojados de carga aurática), llevaron a cabo una serie de obras que, sin renunciar a una cierta conciencia poética del mundo, eran profundamente críticas con la industrialización y la sociedad de consumo. De esos artistas, agrupados en numerosas exposiciones bajo la denominación de "Arte Povera", fue Luciano Fabro (Turín, 1936 - Milán, 2007) quien con más énfasis vinculó la emergencia de lo nuevo con una revisión situada en la tradición, con la exploración de las posibilidades y perspectivas creativas que, en un país como Italia, seguían abriendo las ruinas del pasado.
Mezclando la reflexión sobre problemáticas clásicas de la historia de la práctica escultórica -la tensión entre peso, equilibrio y densidad; la relación entre escultura y arquitectura…- con una indagación en torno a cuestiones como la necesidad de repensar el objeto escultórico y su relación con el espectador y el contexto espacial en el que se inserta o las potencialidades e implicaciones de trabajar con la transparencia y la flexibilidad, Luciano Fabro contribuyó a expandir y redefinir los límites de la escultura que él siempre concibió como un instrumento de aprehensión crítica del espacio.
Esta exposición, la primera de carácter antológico que se le dedica tras su fallecimiento, reúne más de cincuenta trabajos que nos muestran la audacia, solidez y complejidad de la obra de Fabro. Una obra que es fundamental para comprender los nuevos caminos que ha explorado la escultura contemporánea. En ella podemos ver desde algunos de sus primeras ejercicios metalingüísticos en torno a la transparencia (Impronta, Mezzo Specchiato e Mezzo Trasparente...), hasta una amplia selección de producciones pertenecientes a dos de sus grupos de obras más emblemáticos -Italia, agudo e incisivo retrato de la Italia del presente a partir de recreaciones con diversos materiales de su singular contorno cartográfico; y Piedi, propuesta clave en su reflexión sobre la relación entre escultura y espacio-, pasando por una de las materializaciones más conocidas de su serie Habitat (donde propuso una redefinición del espacio arquitectónico a través de la intervención escultórica) o piezas como Lo Spirato en las que el mármol es utilizado con una voluntad a la vez rupturista y de diálogo con la tradición.



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