miércoles, 11 de marzo de 2015

La oscuridad esconde belleza.

   Las tinieblas tapan la belleza natural con un manto  de oscuridad, impidiendo que las aves nocturnas disfruten del espectáculo. Ahora bien, en cuanto hay un rayo de luz, el almendro, que es muy coqueto, enseña su increíble floración a los últimos noctámbulos o a los primero madrugadores.  

 








   Los instantes previos a la salida del sol, son momentos mágicos, el cielo se tiñe de rojo hasta que el sol gana la batalla a las tinieblas y la luz retira el manto oscuro. 








Fotografía: J Ruiz

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