miércoles, 11 de marzo de 2015

Diario 11/03/2015

Miércoles - Dimecres - Asteazkena - Mércores  

  11   Marzo   Març   Martxoa   Marzo                                        
                     Semana 11 - 070 día Gregoriano 
Anochecer en Burgos


Orto  - Ocaso                               Santoral Católico: 
07,32 -  19,17   Madrid                   S. Eulogio de Cordoba   
07,11 - 18,53   Barcelona               
07,53 - 19,34   A Coruña         
07,32 - 19,13   Bilbao                  Santoral Ortodoxo:
                                                         Sofronio patriarca 

                                   
Previsión Meteorológica:
  






                                                                                       
Cumpleaños:

Celebraciones:

  • Flag of Europe.svg Unión Europea: Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo
  • Once años han pasado desde el 11 de marzo de 2004. Ese día, una célula terrorista yihadista colocó y detonó diez artefactos explosivos en trenes de cercanía de Madrid a la hora en que la clase trabajadora se trasladaba a sus puestos de trabajo y sus escuelas. El efecto de las explosiones fue de 192 asesinados, 1858 heridos y un pueblo entero traumatizado por un hecho tan cobarde y ruin. Mi rechazo y desprecio al terrorismo, mi recuerdo a todos los afectados y en especial a mi compañero Javier y su hijo. 

Tal día como hoy:

Frase del día: 


    Mi risa es mi espada y mi alegría mi escudo.

                        Martín Lutero



Palabra del día:

Gana, Ganar



El diccionario de Nebrija (1495)

Gana es una voz netamente ibérica, que el castellano comparte con el catalán y el portugués, aunque es menos usada en esta lengua. Gana proviene del góticoganô 'gana', 'avidez' y este, del verbo ganan 'codiciar', en la misma lengua. Estas palabras góticas están vinculadas al antiguo escandinavo gana 'el acto de abrir la boca' o 'desear ávidamente'; al noruego gana 'quedarse boquiabierto', y al frisón, la lengua germánica hablada en la provincia neerlandesa de Frisia, en la cualgannen significa 'pedir algo con mirada ávida'.

En tiempos de Berceo (siglo XIII), gana tenía un significado semejante al de hoy: 
Era muy cobdicioso, querié mucho prender,

falssava los judizios por gana de aver;

tolliélis a los omnes lo que lis podié toller,

más preciava dineros que justicia tener.

(Milagros de Nuestra Señora) 

Nebrija explica en diccionario español latino que gana o antojo equivalen a libido, libentia, un sentido sexual que, según Corominas, es frecuente en todas las épocas y regiones. 



Esta palabra aparece también en la lengua occitana o de Oc (Languedoc), en dialecto siciliano y en el árabe de Marruecos y Argelia con el sentido de 'apetito o deseo' o bien como 'afición o placer'. 



Se cree que el verbo gótico ganan, mencionado al comienzo, está también en el origen del español ganar, así como en el del portugués ganhar. Sin embargo, el significado de este verbo se habría modificado por la influencia del germánicowaidanjan 'cosechar', 'ganar', a través del italiano guadagnare y del francésgagner, además del occitano gazanhar.





Latín del día:



si quaeratur honos, non fugiatur onus


Si se busca el cargo, no se rehúya la carga



Píldoras gramaticales.

¿Cómo es la división en sílabas de friísimo? Hay dos íes seguidas, son débiles o cerradas.

R.: Fri-í-si-mo. La secuencia de dos vocales iguales forma siempre hiato, en particular, la secuencia de dos vocales cerradas: chiita, antiimperialista, antiincendios, poliinsaturado, duunvirato. 








San Eulogio de Cordoba.


San Eulogio (800-859) ha sido definido como el último hispano-romano de la Bética. Nació en torno al año 800 en Córdoba en el seno de una familia de carácter senatorial. Recibió su primera formación en el colegio sacerdotal de la basílica de San Zoilo, situada en el barrio de los Tiraceros. Después se integró en la escuela del abad Speraindeo, el maestro santo y sabio que necesitaba, y "que en aquel tiempo endulzaba de prudencia a todos los límites de la Bética". Aquí coincidió con Paulo Álvaro, más conocido como Álvaro de Córdoba, perteneciente a una de las familias más distinguidas de Colonia Patricia, con quien le unirá una amistad que durará hasta la muerte. Álvaro fue el primer biógrafo de San Eulogio, con la: Vita vel passio Divi Eulogii (860). En ella habla del linaje senatorial de su amigo, del encanto de su trato, de la gracia de su mirada, de la suave claridad de su ambiente y de la bondad e inocencia que se escondían en su cuerpo menudo.
Ordenado sacerdote, repartió su vida entre la contemplación dentro de los monasterios próximos a la ciudad y la cura pastoral. Su celo era tal que, como dice su biógrafo, "tenía gracia para sacar a los hombres de su miseria y sublimarlos al reino de la luz".
En 848 emprendió un viaje hacia Francia, pero al querer atravesar por la Marca Hispánica, encontró dificultades debido a la rebelión de Guillermo de Septimania contra el rey de Francia Occidental Carlos el Calvo. Intentó entonces pasar a Aquitania a través de Pamplona, pero allí también se estaba produciendo el levantamiento del conde García Ennecones o Íñiguez. Acogido por el obispo de Pamplona Gilesindo, comenzó a viajar por los monasterios pirenaicos para difundir entre las autoridades eclesiásticas mozárabes de al-Ándalus importantes obras de la cultura cristiana y occidental. En Leyre halló una Vida de Mahoma que contenía debates teológicos cristianos;[1] en San Pedro de Siresa, ya en Aragón, descubrió obras de tradición grecolatina que no habían sido conservadas en la Córdoba del Califato, como la Eneida, poesía de Horacio y Juvenal, fábulas de Aviano o La ciudad de Dios de San Agustín, que a partir de ese momento formaron parte de la cultura hispánica andalusí.[2] Regresó siguiendo el camino de Zaragoza, Bílbilis (Calatayud), Arcóbriga, Sigüenza y Compluto (Alcalá de Henares), deteniéndose en Toledo junto al obispo Wistremiro, para cuya sede vacante será elegido Eulogio más tarde (858) como metropolitano. Este viaje fue sumamente útil al sacerdote cordobés. Recogió experiencias, descubrió la mentalidad de los cristianos independientes del poder musulmán y pudo enriquecer las escuelas de Córdoba con libros latinos que no se encontraban en la España musulmana.
A causa de su defensa del movimiento martirial mozárabe padeció prisión junto con el obispo Saulo. En la cárcel desde el comienzo del otoño, escribió parte del Memorial de los Santos, una larga carta al obispo de Pamplona en 15 de noviembre, y el Documento martirial, dedicado a las santas Flora y María, también en prisión como él. El 29 de noviembre de 851 Eulogio era liberado de la cárcel.
Con la sucesión en el trono omeya de Muhammad I en septiembre del 852 se endurecieron las medidas contra los cristianos. Eulogio, vigilado siempre, se veía obligado a cambiar constantemente de morada, siendo detenido a principios del 859 por haber ayudado a ocultarse a una joven llamada Leocricia, hija de padres musulmanes, que había sido convertida por la monja Liliosa. Lucrecia y Eulogio fueron llevados ante el juez. El prestigio personal de Eulogio y su dignidad de obispo electo de Toledo hicieron que el juicio se desarrollara ante el emir, el cual tuvo que oír de sus labios una defensa ardiente del cristianismo. Se intentó conseguir de él aunque fuese un simulacro de retractación: "Pronuncia una sola palabra y después sigue la religión que te plazca", le dijo uno de los que rodeaban al emir, pero él siguió disertando acerca de las promesas del Evangelio. En vista de esto fue condenado a decapitación. "Este -dice Álvaro- fue el combate hermosísimo del doctor Eulogio, éste su glorioso fin, éste su tránsito admirable. Eran las tres de la tarde de un sábado, 11 de marzo de 859". Su cuerpo fue sepultado en la basílica de San Zoilo.
En diciembre del 883, Alfonso III el Magno obtuvo del emir Muhammad I sus reliquias y las de Santa Leocricia. El encargado de la petición y del traslado fue el presbítero toledano Dulcidio. Colocadas en la Cripta de Santa Leocadia en la catedral de Oviedo en enero del 884, fueron trasladadas a la Cámara Santa en 1303, y allí se veneran.

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