lunes, 2 de marzo de 2015

¡Ministra! ¡mírese!

   La ministra de Fomento, Ana Pastor, ha cargado contra "los que viven del cuento", en alusión a Podemos, de quienes ha dicho que "el populismo y la demagogia tienen las patas muy cortas y se está viendo ya... tanto, que se están viendo las vergüenzas de los que quieren dar lecciones de ética y no son capaces de resistir un mínimo embate". Sí señor, esto ha dicho doña Ana.
    Es posible que la ministra tenga razón -yo no lo sé- ella está en mejores condiciones de evaluar quién vive del cuento, a quiénes se les ven las vergüenzas y cuánta es la resistencia contra un embate mínimo. La experiencia es un grado.
   A mí, tan solo me gustaría apuntar que el que vive del cuento es aquel que vive sin trabajar, buscando aprovecharse de los demás, el que se sustenta  del engaño, los chismes y los embustes.
   Cuando alguien desempeña un trabajo remunerado, para el que ha sido seleccionado en virtud de unos compromisos y no los cumple, está viviendo del cuento, por consiguiente, su sueldo se basa en la mentira y en el embuste.
   Si esta situación se alarga en el tiempo, no es que se le vean las vergüenzas, no. Es que está haciendo un desnudo integral. En esas condiciones, las vergüenzas dejan de serlo. 
   Si durante este periodo hay voces criticas que denuncian la situación y el vividor del cuento continúa impertérrito, es que el implicado aguanta como un campeón los embates que le echen.
     Llegados a este punto, le sugiero, señora ministra, que tome en una mano una de sus nóminas, el programa electoral de su partido, en la otra, un calendario con la fecha en la que fue nombrada ministra y otro con fecha de hoy. Colóquese delante de un espejo y dígame lo que ve y lo que se le ve. 
     Si después de tan esclarecedora experiencia continúa de ministra, tan solo le diré que, efectivamente, las patitas de los vividores del cuento son cortas y no le alcanzarán para correr detrás de sus fieles electores  en busca del voto.  


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