Entramos a Galicia por el puente de Los Santos. El paisaje cambia poco de una orilla del Eo a la otra, pero qué decir del magnetismo que se experimenta al otro lado del río. Aquí el misterio se palpa en el aire, la calma y la paz impregnan la atmósfera.
Se tiene la sensación de que el tiempo se ha parado y se puede permanecer, indefinidamente, contemplando el paso de la aguas del Eo hacia el mar, acompañado por el canto melodioso de los mirlos.
Ribadeo.
Rinlo.

Playa de las Catedrales.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario