lunes, 22 de junio de 2015

Incompatible con la vida.

   Los medios de comunicación, verdaderas cadenas de transmisión de muletas, muletillas, frases hechas y terminologías vacías, plataformas fundamentales para los profesionales de la venta de humo y de barras de hielo puestas al sol, se han encargado de poner de moda el termino incompatible con la vida. Cuando se quiere decir que los daños sufridos por un accidentado son de tal magnitud que no se pudo hacer nada para salvarle de la muerte, espetan sin dudar que las lesiones del herido eran incompatibles con la vida
  La frasecilla en cuestión suena bien, eso hay que reconocerlo. Si se repite varias veces y a una cierta velocidad, suena mejor y produce adicción: ya no volverás a decir otra cosa. 
  En funerales, hospitales, ascensores... se repite una y otra vez, "es que los daños eran incompatibles con la vida". Ante esto no hay reproche, ni matización, solo asentimiento. Al pobre no le salvaba ni Dios.
   Pensando en el asunto, creo que la frase en cuestión está todavía sin explotar. A mi corto entender, todavía tiene mucho recorrido.
   Vamos a ver, los trabajadores que salen de sus casas por la mañana a trabajar y vuelven a sus hogares al anochecer, tienen un trabajo incompatible con la vida.  Las personas que trabajan todo el día y no les llega el sueldo a fin de mes tienen un salario incompatible con la vida; aquellos que no ven a sus familias en todo el día tienen una familia incompatible con la vida
   Si tu familia, tus amigos, tu trabajo, tu salario son incompatible con la vida, solo quedan dos soluciones: Una, morirte o dos, incompatibilizar a los responsables con nuestra vida. 
  

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