La política de andar por casa es aquella que hace al ciudadano la vida cómoda, que resuelve los problemas cotidianos, esos con los que vivimos desde que nos levantamos.La verdadera labor de los gobiernos locales es hacer más fácil la vida a sus ciudadanos, sin entrar en macro-economía, ni en neurociencia aplicada a la empresa.
Con estas reflexiones inauguro mi nueva sección. En ella iré apuntando los problemas que detecte a mi alrededor y que, de forma sencilla y a bajo coste, puedan ser solucionados. Si alguno de vosotros quiere compartir o denunciar situaciones de su entorno, esta tribuna está abierta para todos.
Vayan en primer lugar las primeras denuncias de funcionamiento ciudadano:
Vayan en primer lugar las primeras denuncias de funcionamiento ciudadano:
1.- Los barrenderos de la avenida Donostiarra de Madrid limpian el carril bici, mientras que dejan sin barrer las aceras, que quedan a merced de la buena voluntad de las comunidades de vecinos y sus empleados.
2.- Los vecinos de la avenida Donostiarra de Madrid tienen que recorrer entre los coches una distancia de más de 50 metros cada vez que tienen que bajar del vehículo a un menor con cochecito, a una persona mayor o a un disminuido. Excuso decir lo que ocurre cuando una ambulancia tiene que recoger a un enfermo.
Esto es debido a que los coches aparcan tan ajustados que no queda el más mínimo resquicio entre uno y otro para pasar una persona delgadita. Imagínense si tiene que atravesar la barrera automovilística alguno de los casos descritos más arriba.
Sería muy sencillo resolver el gravísimo problema. Consiste solo en colocar barreras o postes metálicos que garanticen el acceso seguro de los ciudadanos a las aceras.
Esto es debido a que los coches aparcan tan ajustados que no queda el más mínimo resquicio entre uno y otro para pasar una persona delgadita. Imagínense si tiene que atravesar la barrera automovilística alguno de los casos descritos más arriba.
Sería muy sencillo resolver el gravísimo problema. Consiste solo en colocar barreras o postes metálicos que garanticen el acceso seguro de los ciudadanos a las aceras.
3.- Los vecinos de la avenida Donostiarra de Madrid sufren el acoso de los agentes de movilidad urbana. En efecto, mientras mientras que trasladan a los menores o a los mayores desde la calzada hasta un lugar seguro, son multados por los policías, que pasan en sus coches disparando fotografías y multas a diestro y siniestro. Por el contrario, solo doscientos metros antes, cruzan el puente Calero -repleto de coches aparcados entre señales de prohibido- y miran para otro lado. Ellos, sus coches intimidatorios y sus cámaras.
4.- Los mismos vecinos de Donostiarra de Madrid corren grave riesgo de ser atropellados cada vez que van a cumplir con la labor cívica de reciclar. Tienen que cruzar el carril-bici a pesar de que no hay visibilidad para advertir de la llegada de las bicis, que pasan bastante rápido. La operación sencilla de depositar los residuos en sus respectivos contenedores exige invadir el carril o la calzada obstaculizando la circulación.
5.- Los sufridos ciudadanos de Donostiarra, apenas pueden caminar por las aceras al tener que sortear las numerosas terrazas que, de forma ilegal, invaden la exigua zona peatonal.
¡Manuela! ¡Alcaldesa! ¿Trabajamos por el bien de los ciudadanos? Manos a la obra.
¡Manuela! ¡Alcaldesa! ¿Trabajamos por el bien de los ciudadanos? Manos a la obra.
Continuará...
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