La perla del Danubio, como se conoce a Budapest, va a estar presente en mis próximos post de viajes.
Intentaré transmitir las sensaciones, la atmósfera, el ambiente y las imágenes que han captado mis sentidos, durante los días vividos en la capital de Hungría.
La ciudad tiene, física y espiritualmente, una doble clara. Ya su origen parte de la fusión de dos poblaciones, Buda y Pest. El parlamento tiene dos cámaras idénticas, por dentro y por fuera. La vida discurre por las aceras de forma sosegada y tranquila, mientras que por las carreteras, las vías o el agua todo va de forma vertiginosa, hasta las escaleras del metro se te escapan si te descuidas.
La ciudad se debate entre la elegancia de los edificios del siglo XIX y principios del XX y los mamotretos de la época comunista, todo en un estado de semi abandono atendido.
Budapest es una ciudad de contrastes y precisamente en eso reside su encanto.
Comienzo este recorrido con las imágenes de San Esteban y sus alrededores.
La ciudad se debate entre la elegancia de los edificios del siglo XIX y principios del XX y los mamotretos de la época comunista, todo en un estado de semi abandono atendido.
Budapest es una ciudad de contrastes y precisamente en eso reside su encanto.
Comienzo este recorrido con las imágenes de San Esteban y sus alrededores.
Fotografía: J Ruiz
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