Por Dios, no me lo puedo creer. Con el trabajo desarrollado por sus regidores, con el mimo que están poniendo en las actividades programadas, con el desvelo que están sufriendo por la preocupación de que todo salga a las mil maravillas, para que todos los vecinos y forasteros disfrutemos de las ferias y fiestas de esta villa tranquila y sosegada... ahora me dicen ustedes que no saben nada, que no se han enterado.
No lo entiendo. Mira que ayer mismo, en la plaza, sonó una macro discoteca, desde 12 de la noche hasta 7 de la mañana, haciendo las delicias de todos los vecinos que querían, debían o necesitaban dormir. Por si alguno daba una cabezada de 7 a 8, a las 8 en punto de la mañana, ni un segundo más, ni un segundo menos, ha surcado el cielo orgaceño lo que aquí llaman chupinazo, pero en realidad es una traca polaca.
No será que ustedes están empadronados en Orgaz, pero duermen en otra localidad, como el señor alcalde de la Villa. Solo eso puede explicar su ignorancia.
De todas formas, me alegro de que estos sistemas novedosos de
anunciar las fiestas no hayan funcionado. No es de recibo que los regidores de la villa, valedores de las leyes y los derechos de todos los vecinos -y digo de todos, atención-, nieguen el descanso a aquellos que tienen que trabajar, están enfermos, velan a sus muertos o, simplemente, no les apetece pasar una noche en blanco.
Creo más progresista y moderno, animar al pueblo a participar en actividades a horas más sensatas, en lugares adecuados, como el Castillo, cedido al pueblo y que, por cierto, este verano no ha abierto ni un solo día sus puertas para actividades culturales.
Los pensamientos, las palabras, los festejos no necesitan celebrarse obligatoriamente con ruido. Se puede disfrutar de la fiesta sin causar malestar a los que no quieren o no pueden participar en ella.

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