sábado, 15 de agosto de 2015

La familia y el amor tienen color.

  Nuestros jóvenes abandonan sus hogares, en busca del pan y la sal que los gobernantes no saben ofrecerles. Dejan atrás a sus madres, padres, hermanos, mujeres, novias, amigos. Marchan con un horizonte de incertidumbre ante sí, a vivir hacinados en pisos compartidos, a trabajar por horas o minutos, a merced del  despotismo empresarial local,  aparcando sus conocimientos y preparación para poder subsistir.


  Por contra, el gobierno español con el dinero de todos, recompensa al señor Wert con el puesto de embajador ante la OCDE y, por añadidura, con una apartamento de 500 metros cuadrados en la zona más lujosa de París. Con chófer, personal de servicio y un suculento sueldo -unos 10.000 euros al mes- que casi duplica el del propio presidente del Gobierno, más gastos de representación. Para realizar su trabajo ante el organismo internacional contará con el apoyo de dos diplomáticos y once consejeros de los distintos ministerios.
   El señor Wert ha sido el ministro peor valorado del actual  gobierno y, con seguridad, el peor ministro de educación en toda la democracia. Es el responsable de poner el sistema educativo al borde del abismo, el autor del injustísimo IVA cultural. Cuenta, sin embargo, con un logro inusitado, el de haber puesto de acuerdo a los estudiantes de la derecha y de la izquierda a la hora de elogiar su meridiana ineptitud.  
   Al señor Wert, el ínclito Wert, se le manda a París para que esté al lado de su amante esposa que también salió por la puerta grande del Ministerio de Educación, donde era la moza de espadas del señor Wert.
  El señor Rajoy no podía ir contra el amor y la familia. La familia de los de su familia, claro. Los demás no importan.
 Señor Wert, disfruta de estas cortas vacaciones, ya que vas a durar en el puesto lo que un caramelo a la puerta de uno de tus antiguos colegios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario