Nuestros jóvenes abandonan sus hogares, en busca del pan y la sal que los gobernantes no saben ofrecerles. Dejan atrás a sus madres, padres, hermanos, mujeres, novias, amigos. Marchan con un horizonte de incertidumbre ante sí, a vivir hacinados en pisos compartidos, a trabajar por horas o minutos, a merced del despotismo empresarial local, aparcando sus conocimientos y preparación para poder subsistir.El señor Wert ha sido el ministro peor valorado del actual gobierno y, con seguridad, el peor ministro de educación en toda la democracia. Es el responsable de poner el sistema educativo al borde del abismo, el autor del injustísimo IVA cultural. Cuenta, sin embargo, con un logro inusitado, el de haber puesto de acuerdo a los estudiantes de la derecha y de la izquierda a la hora de elogiar su meridiana ineptitud.
Al señor Wert, el ínclito Wert, se le manda a París para que esté al lado de su amante esposa que también salió por la puerta grande del Ministerio de Educación, donde era la moza de espadas del señor Wert.El señor Rajoy no podía ir contra el amor y la familia. La familia de los de su familia, claro. Los demás no importan.
Señor Wert, disfruta de estas cortas vacaciones, ya que vas a durar en el puesto lo que un caramelo a la puerta de uno de tus antiguos colegios.

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