lunes, 24 de febrero de 2014

Me queda la palabra.




Poesia de Blas de Otero.


 EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

autógrafo


Alifafe:
            (Del árabe hispánico al‘ifáṣ y este del árabe clásico ‘ifāṣ 'bolsa del sembrador').

       Achaque generalmente leve. 
       Tumor sinovial que, por el trabajo excesivo, suele desarrollarse en los corvejones de las caballerías, y del que hay varias especies.

           (Del árabe hispánico alliḥáf, y este del árabe clásico liḥāf).

       Cobertor, cubierta.

        Corvejón:
                   (De corva).


            Articulación situada entre la parte inferior de la pierna y superior de la caña, y a la cual se deben los principales movimientos de flexión y extensión de las extremidades posteriores en los cuadrúpedos.


Almendruco:
          
         Fruto del almendro, con el mesocarpio todavía verde; el endocarpio, blando, y la semilla a medio cuajarse.




Zurupeto:

          Intruso en la profesión notarial.
          Corredor de bolsa no matriculado.

Zumba:
               (De zumbar).

          Cencerro grande que lleva comúnmente la caballería delantera de una recua, o el buey que hace de cabestro.
          Bramadera (‖ pedazo de tabla usada como juguete).
          Vaya, chanza o chasco ligero, que en la conversación festiva suelen darse unos a otros.
      
     Bramadera:
               (De bramar).


           Pedazo de tabla delgada, en forma de rombo, con un agujero y una cuerda atada en él, que usan los muchachos como juguete. Cogida esta cuerda por el extremo libre, se agita con fuerza en el aire la tabla, de modo que forme un círculo cuyo centro sea la mano, y hace ruido semejante al del bramido del viento.
           Instrumento que usan los pastores para llamar y guiar el ganado.
           Instrumento que usaban los guardas de campo, viñas u olivares para espantar los ganados. Se hacía de un medio cántaro cubierto con una piel de cordero y atravesado con un cordel delgado, con dos pequeños agujeros, uno para arrimar los labios, y otro para que saliera la voz.

          Bravera.

        Bramar:
                   (Quizá del gót. *bramôn; cf. b. al. medio brammen, a. al. ant. brëman, ingl. ant. bremman).


              Dar bramidos.
              Dicho de una persona: Manifestar con voces articuladas o inarticuladas y con extraordinaria violencia la ira de que está poseída.
              Dicho especialmente del viento o del mar violentamente agitados: Hacer ruido estrepitoso.

      Bravera:
          (Del latín. vaporarĭa, pl. de vaporarĭum 'boca del horno').


             Ventana o respiradero que tienen algunos hornos.

      Vaya:
             Burla o mofa que se hace de uno o chasco que se le da.

Zancajo:
                (Del despectivo de zanca).

            Hueso del pie que forma el talón.
            Parte trasera del pie, donde empieza la prominencia del talón.
            Parte del zapato o media que cubre el talón, especialmente si está rota.


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