miércoles, 16 de septiembre de 2026

Iglesias de Madrid. La capilla del obispo

   

  La capilla del Obispo de Plasencia, oficialmente capilla de Nuestra Señora y san Juan de Letrán pertenece a una época de transición entre el gótico, estilo que se aprecia en su planta y trazado, y el arte renacentista, visible en su fachada septentrional y en su decoración interior. 

   Forma parte del complejo parroquial de san Andrés, integrado, además de por la capilla del Obispo, por la iglesia de San Andrés, de planta gótica, y la Capilla de san Isidro, de estilo barroco. El conjunto monumental ocupa la práctica totalidad de una manzana, delimitada por la plazas de los Carros y de san Andrés (al sur), la Costanilla de San Pedro (al este), la Costanilla de san Andrés (al oeste) y la plaza de la Paja (al norte). El acceso a la capilla del Obispo se realiza desde el número 9 de este último recinto.   

   La capilla del Obispo se erige sobre el solar de una primitiva capilla, probablemente mandada construir por el rey Alfonso VIII.

   Fue levantada entre 1520 y 1535, para albergar los restos mortales de san Isidro Labrador. Responde a una iniciativa de Francisco de Vargas, para cuya familia, una de las más poderosas del Madrid medieval, había trabajado el santo, en el siglo XII.

   Sin embargo, el impulso definitivo se lo dio su hijo, Gutierre de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia entre 1524 y 1559, a quien se debe la fundación de la capilla y su suntuosa decoración interior. En su honor, la construcción empezó a ser conocida como Capilla del Obispo, abandonándose, a nivel popular, el nombre oficial de Capilla de Nuestra Señora y san Juan de Letrán.   

  El cuerpo de san Isidro permaneció en el edificio hasta 1544, año en el que el párroco de la iglesia de san Andrés consiguió, después de numerosos pleitos, trasladarlo a su parroquia, donde estuvo depositado hasta el siglo XIX.

   Los Vargas decidieron entonces convertir la capilla en su panteón familiar. En 1547, Gutierre de Vargas Carvajal encargó al escultor Francisco Giralte la realización del retablo que preside el ábside y de los dos cenotafios situados a ambos lados del presbiterio, dedicados a Gutierre de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia, y a sus padres, Francisco de Vargas e Inés de Carvajal. Los trabajos de decoración concluyeron hacia 1550.   

  La capilla del Obispo es uno de los pocos ejemplos de arquitectura gótica existentes en Madrid. Su trazado corresponde a la fase tardía de este estilo, que se prolongó durante los reinados de los Reyes Católicos y, parcialmente, de Carlos I.

   Consta de una sola nave, dividida en tres tramos, y ábside poligonal, con grandes contrafuertes en el exterior. Las bóvedas son de crucería y estrelladas en el presbiterio. Los materiales de construcción combinan la mampostería de piedra de granito y la fábrica de ladrillo.   

  La fachada septentrional, que da a la plaza de la Paja, es el único elemento exterior levantado bajo las pautas arquitectónicas del Renacimiento. Realizada enteramente en sillarejo de granito, destaca por su aspecto austero, especialmente en lo que respecta a su portada, definida por un sencillo arco de medio punto.   

  Los ornamentos de la fachada son escasos y se concentran en el tercio superior. Aquí se sitúa una galería de siete ventanales, enmarcados cada uno por una doble moldura y con relieves florales en los puntos de confluencia y en la base de los vanos. La fachada está coronada con una cornisa saliente y amoldurada. En su parte inferior, se halla una escalinata de tramos enfrentados, que permite salvar el desnivel de la plaza de la Paja.   

   El acceso a la capilla se realiza a partir de un pequeño claustro, formado por arcos de medio punto, cuyo aspecto actual corresponde a la reforma emprendida en el siglo XVIII.

   La puerta interior, encargada en el año 1544, se atribuye a Cristóbal Robles y a Francisco de Villalpando. Está hecha en madera de nogal y decorada con diferentes relieves, donde se representan escenas bíblicas, principalmente del Antiguo Testamento. Está considerada como una obra maestra del escultura renacentista española. 

   La decoración de la nave es de estilo plateresco. Sus elementos más sobresalientes son el retablo mayor, que preside el conjunto desde el ábside, y los sepulcros de alabastro de Gutierre de Vargas y Carvajal y de sus padres, Francisco de Vargas e Inés Carvajal, emplazados a ambos lados del presbiterio. Son obra de Francisco Giralte, quien tardó cuatro años en su ejecución (1547-1550).


martes, 15 de septiembre de 2026

Bocadillos. Espárragos trigueros, huevo y cebolla morada

 

Jugoso, tierno y sabroso. Este bocadillo vegetal es una auténtica delicia. Si nos acostumbramos a meter ingredientes sanos y bajos en calorías entre pan y pan, conseguiremos llevar una dieta equilibrada incluso comiendo de bocata.

Hay que ser generoso untando el tomate, ponle una buena capa para que quede bien jugosito.

Los espárragos están pasados por la plancha, pero no los hago mucho, me gusta dejarlos muy al dente, casi cruditos.

He cocido el huevo durante 9 minutos para que la yema esté cocinada pero no demasiado.

Espolvorea bien de orégano y un chorrito de aceite de oliva.


Ingredientes

Pan rústico integral

2 espárragos trigueros

½ tomate natural rallado

1 huevo duro cocido

Cebolla morada

Orégano seco

Sal

Pimienta

½ cucharada de AOVE (aceite de oliva virgen extra)


Elaboración

Cuece un huevo duro. Recuerda meter el huevo en agua fría y contar 10 minutos desde que empieza a hervir. Espera a que enfríe un poco para pelarlo, de esta manera no se pegará la cáscara y podrás quitarla fácilmente.

Ralla o tritura el tomate, y mézclalo con ½ cucharada de AOVE y una pizca de sal.

Corta los espárragos por la mitad en sentido longitudinal y márcalos en la plancha o sartén hasta que estén doraditos.

Unta la base del pan con el tomate, coloca encima los espárragos trigueros, el huevo duro en rodajas y unas láminas finitas de cebolla morada. Espolvorea un poco de sal, pimienta y orégano seco. Termina con un chorrito de AOVE y a disfrutar.

Notas

Recomiendo tostar el pan para que el bocadillo quede crujiente y calentito.

Exposición. Pedro Moreno. Pro domo sua. Arte teatral y cinematográfico

 BIBLIOTECA

  NACIONAL

 DE ESPAÑA


Pedro Moreno. Pro domo sua. Arte teatral y cinematográfico






  La exposición “Pedro Moreno. Pro domo sua. Arte teatral y cinematográfico” propone un recorrido por la extensa y brillante trayectoria artística y profesional de este destacado creador, Premio Nacional de Teatro y reconocido, entre otros galardones, con los Premios Max y Goya por la excelencia de su trabajo.
  Se trata de un viaje a través de su itinerario vital, con un claro sentido narrativo de principio a fin. Sus inicios se sitúan en el mundo de la alta costura en los años sesenta, etapa que se prolonga durante casi dos décadas. Bajo la influencia de su mentor, Elio Berhanyer, y ante el auge del prêt-à-porter, Moreno da el salto al universo teatral y cinematográfico, donde encuentra su verdadero “lugar en el mundo” y el cauce ideal para su desbordante imaginación. A lo largo de casi cuarenta años desarrolla una intensa trayectoria creativa, que culmina en una etapa más íntima y personal, en la que mantiene intacto su impulso de “relatar historias” a través de una obra singular y profundamente característica.
 
  La muestra no solo busca dar a conocer su producción artística, sino también desvelar el cómo y el porqué de su proceso creativo. Para ello, se articula en torno a distintos hitos que permiten comprender su concepción de la creación, al tiempo que propone al visitante diversas experiencias orientadas a generar momentos memorables durante el recorrido. Estas se ven enriquecidas por los testimonios de destacados profesionales del ámbito escénico y audiovisual, como José Carlos Plaza, Ana Belén, Víctor Ullate o Emma Suárez, que aportan su visión sobre el trabajo del maestro Moreno.
 
  La Biblioteca Nacional de España, institución a la que Pedro Moreno ha legado parte de su ingente obra y que el propio artista reconoce como su segunda casa —fuente de documentación clave para muchas de sus investigaciones sobre vestuario en contextos históricos—, acoge ahora esta exposición como un regreso simbólico del “hijo pródigo”. En coherencia con el “latinajo” del título, el propio Moreno nos acompaña a lo largo del recorrido, guiándonos como si estuviéramos en su casa y desvelando las claves de lo que contemplamos.​

Sala Hipóstila de Biblioteca Nacional de España.

Del 23 de julio de 2026 al 10 de enero de 2027

Comisario: Pedro Moreno

Organiza: Museo Nacional de Artes Escénicas, en colaboración con Biblioteca Nacional de España

lunes, 14 de septiembre de 2026

Bocadillos. Atún, pimiento rojo y aceitunas


 


 Este bocadillo es todo un clásico, ¿Quién no tiene una lata de atún en la cocina? Su receta es tan sencilla como deliciosa

    Ingredientes 

        Pan de masa madre

        Una lata de atún

       1 pimiento rojo asado

       ½ tomate natural

    Elaboración

        Partir el pan de masa madre por la mitad

        Rstregar medio tomate por el interior de una de las rebanadas.

        Sobre la capa de tomate, podemos untar un poco de mayonesa. 

         Añadir el atún troceado por toda la rebanada.

         El pimiento asado lo partimos en tiras y lo añadimos sobre la última capa, la de atún. 

         Incluimos las aceitunas sin hueso que, también podremos trocear. 

Iglesias de Madrid. San Pedro el Viejo

   

  Denominada también inicialmente como San Pedro el Real se encuentra en la Plazuela de Jesús "El Pobre", al final de la calle del Nuncio y junto a la Costanilla de San Pedro, cerca de la calle de Segovia. Está considerada como una de las iglesias más antiguas de la ciudad. El templo actual se construyó en el siglo XIV, época a la que pertenece su torre mudéjar, sin duda su elemento arquitectónico más destacado. Ha sido objeto de varias reformas, que han alterado significativamente su aspecto primitivo. Una de las modificaciones más importantes fue la realizada en el siglo XVII, mediante la cual se dotó al conjunto de un cierto aire unificado. A pesar de todo quedan elementos visibles que recuerdan al templo mudéjar. 

  El templo es la sede canónica de la Archicofradía de Jesús "El Pobre" una de las más antiguas y populares de Madrid que venera las imágenes de Nuestro Padre Jesús "El Pobre" y del Dulce Nombre de María en su Soledad.

La parroquia de san Pedro el Viejo tiene un origen incierto. Aparece citada en el Fuero de Madrid de 1202, en referencia a una antigua edificación existente en la actual plaza de Puerta Cerrada, y se sabe que, en el siglo XIV, fue trasladada a un nuevo edificio, en su actual emplazamiento, no muy lejos de la citada plaza. Es junto con la de San Nicolás de los Servitas una de los templos más antiguos de Madrid. Su fundación puede deberse a Alfonso X de Castilla que cedió un solar junto a las denominadas fuentes de San Pedro. Las fuentes aparecen denominadas como sci.petri en el Fuero de 1202. Una de las primeras misiones de la parroquia fue velar por la distribución de sus aguas, que se vertían por los barrancos de la calle Segovia.

  En el interior de esta iglesia, el 9 de mayo de 1462, pocos meses después de su nacimiento, Juana, hija de Enrique IV, fue jurada ante las Cortes como princesa de Asturias y heredera del reino.

En la guerra de la Independencia, el templo fue asaltado por los franceses, llevándose todo lo que encontraron. El edificio quedó en un estado lamentable, que salvó de la ruina absoluta el Arzobispado de Toledo con la ayuda de las cofradías, pudiendo realizarse su reconstrucción. El edificio volvió a amenazar ruina en 1886, motivo por el que se pensó en derribar el templo y levantar uno nuevo en la calle Carretas.

  En la guerra civil, 1936-1939, el templo vuelve a ser asaltado, donde perdió grandes obras de arte, pero algunas se salvaron, como el caso del cuadro del altar mayor. El templo se ha restaurado varias veces desde entonces, quedando bien en su interior, pero el exterior ha llevado peor suerte, siendo una mezcla rara de estilos por definir.

El edificio ha tenido tantas modificaciones y restauraciones que han hecho de la iglesia un laberinto de edificaciones sin concretar. Lo único que ha perdurado hasta nosotros ha sido la torre mudéjar, que aun así tiene el campanario retocado en estilo herreriano. Al lado de la torre hay una sencilla puerta renacentista que da a la fachada principal de los pies, a la que se le quitaron las escaleras que accedían a la iglesia y está cegada. La otra fachada que da a la plaza de Jesús “El Pobre”, es la que se usa para entrar, en el lado de la Epístola. Esta fachada tiene una portada de 1794 en sillería, con una reja anterior, de 1776, obra de Pedro Celestino Bartolomé. Sobre la portada, una hornacina fruto de las últimas restauraciones. Aunque hay pruebas de que ésta existió para ubicar una estatua de piedra de San Pedro. A los lados, escudos reales de la época de Carlos I de España.

  El edificio tiene planta basilical, con pequeñas naves laterales, y la cabecera presenta una orientación distinta de las naves, que podría deberse al emplazamiento de la antigua mezquita sobre la que se construyó o a que se siguió la línea de la calle. Por eso la nave se debió de remeter para no ocupar parte de la plazuela de San Pedro. El templo se cubre por bóvedas de cañón en la nave central, con lunetos y ventanas, mientras que las naves laterales se cubren por medio de bóvedas de arista. Sobre la capilla mayor, remata una cúpula elíptica sobre pechinas, diseñada por Lorenzo Hernández de Medina, mientras que la bola y la cruz del remate son de Juan Calero, doradas por Clemente de Ávila en 1768.

  En el siglo XVI, el muro de la sacristía fue derruido para una reforma. Apareció la momia de un hombre que había sido enterrado de pie. Sus ropas estaban intactas y por las armas que llevaba parecía un noble. Las autoridades lo expusieron a los curiosos durante unos días. Nadie reclamó el cadáver por lo que se decidió enterrarlo, presuntamente en la misma iglesia.

  Un siglo más tarde, San Pedro el Viejo se convierte en escenario de exorcismos. El exorcista era Genaro Andreini, calabrés de nacimiento. Muchas personas llegaban a la iglesia para que les sacara el demonio del cuerpo. Se hacían largas colas para ser exorcizados. Francisco de Quevedo le dedicó estos versos: “Venid, viejas, a San Pedro / venid, que ya está el beato / Andreini con hisopos / preparado a sacar diablos”. Finalmente, y ante el revuelo que causaba entre los fieles, Andreini fue devuelto a su Italia natal.

La iglesia esconde un último secreto: su campana. Dice la leyenda que se compró con los donativos de los cristianos del barrio y era tan grande que resultaba imposible subirla por la torre. Un día, sin intervención humana, apareció colocada en su lugar.

Dos veces tocó sola: cuando murió el rey Felipe II y cuando se produjo el levantamiento contra los franceses. Pero su auténtico poder consistía en desviar las tormentas con su repicar y así salvaguardar las cosechas. Como consecuencia de su peso se quebró en 1565. Con su fundición se hicieron dos campanas más pequeñas. Hoy se puede observar otra, colocada en 1801 y más pequeña que sus compañeras.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Bocadillos. Queso de cabra y cebolla caramelizada

   

 Los dos ingredientes de la receta de este bocadillo hacen una buena pareja. Casan a la perfección, convirtiéndose en uno de los sabores que más gustan.

     Ingredientes

         Pan de cerveza 

        4 medallones pequeños de rulo de queso de cabra

        ½ cebolla

        Un chorrito de vinagre balsámico de Módena

        Una pizca de azúcar

        Una pizca de sal

        Unas hojas de rúcula

        Medio tomate natural cortado en rodajas

    Preparación

       Trocear  la cebolla en juliana

     Poner una sartén a calentar a fuego lento con aceite de oliva. Cuando este esté caliente, añadiremos la cebolla previamente cortada junto con una pizca de sal al gusto.

      Sabremos que está lista cuando su tamaño haya mermado y se ponga transparente. En ese momento, añadiremos 2 cucharaditas pequeñas de azúcar y un chorrito de vinagre balsámico de Módena. 

       Abrir el pan por la mitad y distribuimos a lo largo de la rebanada las hojas de rúcula, el tomate a rodajas, los 4 medallones de rulo de cabra y la cebolla 

Flores de vuelta.

Que mejor que estas flores cargadas de belleza para volver a la normalidad, anormal. Normalidad en tiempos convulsos y casi, casi pre bélicos.  

                          ¡Feliz domingo!                          













Fotografía: J Ruiz