martes, 28 de julio de 2026

Bocadillos. Jamón asado a la gallega

     

      Del jamón asado a la gallega, además del disfrute en el momento, va a sobraros mucha carne, que podemos utilizar como fiambre para preparar este estupendo bocadillo de jamón asado a la gallega.

  Con los jugos del asado, podemos preparar una magnífica salsa, que bien reducida, resulta perfecta para aliñar el bocadillo.

     Este sabroso bocata es el más popular de todo Galicia. Se puede resolver  una cena de bocata, un almuerzo o para un viaje o excursión.


Ingredientes

    Jamón asado cortado muy fino

    Pan de bocadillo

    Salsa de asado cuatro cucharadas soperas

    Lechuga (opcional)


Elaboración

Abrir el pan, al que se recomienda un ligero paso por la plancha, para tostar un poco la superficie.

  Untar dos cucharadas de salsa en cada mitad del pan, para conseguir un toque jugoso, que sin duda mejora el bocadillo. 

  Poner la carne del jamón asado. 

  Tapad con la otra mitad del pan del bocadillo untada de la salsa. 

Prerománico. San Juan de Santianes

     

   Erigida en el año 780 en Pravia y dedicada a San Juan Apóstol y Evangelista. La iglesia de Santianes  es un testimonio clave de los inicios de la arquitectura medieval en España. Un eslabón perdido entre dos mundos: el arte visigodo y el nacimiento del Prerrománico Asturiano. Los vestigios arqueológicos también sugieren que la iglesia pudo haberse levantado sobre una edificación tardorromana.   

    La iglesia de Santianes de Pravia es un reflejo del Reino de Astrias en sus primeras décadas; un reino aún en construcción que buscaba consolidar su identidad y su dominio.     

  Cuando el rey Silo trasladó la corte asturiana a Pravia entre el año 774 y el 783, no solo cambió la geografía del poder, sino que sentó las bases de un nuevo ciclo artístico y político. Pravia, heredera de la romana Flavium Avia, ofrecía una posición estratégica alejada del aislamiento montañoso de Cangas de Onís. En este contexto nació Santianes de Pravia, la iglesia más antigua del Prerrománico Asturiano.   

Concebida como oratorio palatino y panteón regio, la iglesia de Santianes fue fundada bajo la advocación San Juan Evangelista (de ahí “Sancti Joannis / Santianes”). Quedó Integrada en un conjunto palaciego de ubicación incierta que albergó brevemente la corte praviana antes de su traslado definitivo a Oviedo. Según las crónicas de tiempos de Alfonso III, el rey Silo sería enterrado en el pórtico del templo, mientras que su esposa, Adosinda, nieta de Don Pelayo, fue obligada a retirarse a la vida monástica, respetando las tradiciones de su linaje.   

   Santianes de Pravia ha sufrido tantas reformas que reconstruir su apariencia original ha requerido un minucioso trabajo arqueológico. Aunque se mantuvo inalterada hasta comienzos del siglo XVII, Don Fernando de Salas, tras obtener el privilegio de ser sepultado en su interior, emprendió en esta época una profunda reconstrucción de la cabecera. En el siglo XIX, nuevas intervenciones alteraron la iglesia significativamente. Se eliminó el pórtico primitivo con la zona de enterramientos reales de la fachada oeste, y se levantó una espadaña. La fisonomía del templo se alejaba cada vez más de su factura originaria.  

 Figuras clave en la historiografía de los siglos XVI y XVII habían documentado el estado de la iglesia antes de estos cambios tan sustanciales. Gracias a ellos se conocía la planta, distribución y elementos prerrománicos del templo, una información muy valiosa que se empleó en las restauraciones contemporáneas. En 1975 y 1980, estudios arqueológicos confirmaron la existencia de una cabecera semicircular peraltada, propia de modelos paleocristianos y visigodos. Dichos estudios, bajo la dirección de José Menéndez Pidal, se extendieron a actuaciones de restauración (en algunos aspectos un tanto pretenciosas) para eliminar añadidos tardíos y recuperar la fisonomía altomedieval. Se reubicó la fachada decimonónica y se diseñó una tribuna regia que, según expertos actuales, se inspiró en templos un tanto posteriores a los de la corte praviana.

  Santianes de Pravia fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931. Actualmente se encuentra en buen estado de conservación y sus elementos arquitectónicos más relevantes pueden apreciarse tanto in situ, en el propio templo, como en el Museo del Prerrománico de Santianes (anexo a la iglesia), donde se exponen restos arqueológicos recuperados en las excavaciones.

El interior aún conserva arquerías de medio punto sobre pilares cuadrados, heredadas de la arquitectura visigoda, que posteriormente se convirtieron en un rasgo característico del arte asturiano hasta la llegada del periodo ramirense.

   Otro de sus elementos más singulares es la pila bautismal de inmersión, excavada en el suelo de la nave derecha. Su presencia resulta un tanto excepcional en el contexto asturiano del siglo VIII, lo que ha llevado a plantear la hipótesis de que la iglesia de Santianes no fue una construcción completamente nueva, sino una reconstrucción de una basílica paleocristiana preexistente.   

  La iglesia de Santianes de Pravia conserva fragmentos del acróstico de Silo, una inscripción que confirma el patrocinio real del templo. La frase "SILO PRINCEPS FECIT" (EL PRINCIPE SILO LO HIZO) estaba grabada en una piedra laberíntica y podía leerse en múltiples direcciones desde una "S" central; repitiéndose más de 45.000 veces. Aunque la lápida original se perdió, algunos fragmentos aún pueden verse en la iglesia y en el Museo del Prerrománico, donde también existe una réplica que muestra cómo era en su totalidad. El museo alberga otras piezas de gran valor arqueológico, como canceles decorados, inscripciones epigráficas y un relieve grabado con gran detalle en una lápida que podría representar el palacio de Silo y Adosinda. 

   En el interior del templo se conserva un extraordinario calvario románico de finales del siglo XII o inicios del XIII, compuesto por un Cristo crucificado y dos figuras que lloran su muerte. El Cristo presenta el brazo izquierdo mutilado y restos de quemaduras después de ser arrojado al fuego durante la Guerra Civil.

lunes, 27 de julio de 2026

Bocadillos. Extremeño con anchos

   

  El secreto de este bocadillo está en los ingredientes y como fusionan sus sabores de cada uno en boca.

 

Ingredientes:

   1 tostada de pan, o un trozo de la base de una baguette

   2 anchoas del Cantábrico

   1 lonchas de jamón serrano o paleta extremeña

   Pimentón de la Vera dulce

   Sal

   Aceite de oliva virgen

  1 huevo cocido

  1/2 tomate mediano o 1 tarrina pequeña de tomate natural

  Orégano

   Vinagre balsámico


Preparación:

   Abrir barra de pan

  Pelar el 1/2 tomate y lo rallamos, o si nos es más fácil cogemos una tarrina de las de tomate triturado natural que hay en los supermercados o tiendas de productos extremeños

  Esparcir el tomate triturado por todo el pan

  Añadir un poco de sal, y un poco de aceite de oliva

  Cortar en lascas el jamón serrano o la paleta y colocar por encima del tomate

  Trocear en rodaja el huevo cocido y colocar encima

  Coger 2 anchoas y las colocar también por encima

  Espolvorear un poco de orégano y pimentón dulce por todo el bocadito

   Echar un pequeño chorrito de aceite de oliva por encima y unas gotitas de vinagre balsámico


Exposición. Valeriano D. Bécquer (1834-1870): Los cuadros de costumbres

Museo Nacional 

    del Prado

 


 Valeriano D. Bécquer (1834-1870): Los cuadros de costumbres

Hasta el  4/10/2026


   El Museo presenta la exposición que reúne por primera vez los ocho cuadros que realizó Valeriano Domínguez Bécquer como parte de un encargo destinado al antiguo Museo de la Trinidad  tras cuya disolución pasaron al Prado. Para el desempeño de esta tarea se le concedió una pensión por Real Orden de 6 de febrero de 1865, extinguida en 1868 tras el derrocamiento de Isabel II. El conjunto de cuadros comenzó a dispersarse en 1877, al ser depositados en diferentes instituciones.

   Se trata de uno de los mejores ejemplos de la pintura costumbrista del siglo XIX en España, sin parangón en otros museos españoles, no solo por su calidad, sino también porque la sinceridad y objetividad del pintor lo convierten en un capítulo fundamental del realismo pictórico en nuestro país. Además, hay otra circunstancia excepcional y que resultó clave para la interpretación de las obras: se conserva íntegramente la documentación generada con las descripciones del propio pintor, cuyos extractos se han incluido en esta exposición.

   El artista efectuó tres entregas, cada una de las cuales corresponde a una provincia y presenta unos formatos y medidas divergentes. Las obras pertenecientes a Zaragoza y Soria fueron entregadas en 1866 —con dos y tres cuadros respectivamente— y las de Ávila en 1867, con otros tres. Durante estas campañas, Valeriano efectuó además numerosos dibujos. Aunque muchos se han perdido, algunos fueron fotografiados y otros sirvieron para las diferentes ilustraciones que dieron a conocer su trabajo. Algunas de sus pinturas también fueron copiadas al óleo o mediante el grabado, lo que muestra el enorme interés que la mirada realista del pintor despertó en las nuevas generaciones.

Pedro J. Martínez Plaza, Colección de Pintura del Siglo XIX

domingo, 26 de julio de 2026

Bocadillos. Txistorra

 


Este bocadillo  está destinado a triunfar.  Crujiente por fuera, tierno y jugoso por dentro, es una explosión de sabor en cada bocado. Lo ideal es servirlo inmediatamente, en caliente, para mayor disfrute.


Ingredientes

    1/2 kg txistorra de Txogitxu

    Aceite de Oliva Virgen Extra 

    Sal en escamas de Sal de Añana

    1 pimientos verdes

    50 gr Queso curado

    1 huevos

    1 barra de pan

   1 tomates maduros


Preparación

  Cortar los pimientos en trozos grandes y los freímos en abundante aceite. En ese mismo aceite, freír el huevo.

    Cortar una cuña de queso.

   En una sartén limpia sin nada de aceite cocinamos la txistorra cortada en trozos, dándole la vuelta a cada rato para que se haga por todas partes.

            Cortar el pan y lo abrimos en libro.

            Poner un poco a la plancha. 

            Restregar un tomate por las dos caras del pan. 

            Poner los pimientos, luego el queso

            Colocar el huevo frito y finalmente la txistorra.



Flores incendiadas.

    Entre llamas y humo os mando las flores dominicales, espero que os lleguen puntualmente y con su fragancia natural. 

                                   ¡Feliz domingo!














Fotografía: J Ruiz

sábado, 25 de julio de 2026

Calles y plazas de Madrid. de las Fuentes

   

     La calle de las Fuentes es una vía urbana del barrio de Sol, situada entre la plaza de Herradores y la calle Arenal.

   Queda noticia de que en el periodo medieval, esta callejuela de extramuros se conocía como calle del Arrabal. Al parecer en este espacio estuvo la quinta de recreo conocida como huerta de la Reina, por ser un regalo de Alfonso VIII de Castilla para su esposa Leonor Plantagenet.  Se la describe, quizá de forma bastante fabulosa, como un vergel con ocho fuentes con los bustos labrados en piedra de los ocho reyes Alfonsos habidos por la Corona de Castilla hasta aquellas fechas. Otros cronistas mencionan a un conde de Fuentes que tenía su casona entre la calle del Arenal y esta ribera, y Peñasco y Cambronero aventuran la razón del nombre por la proximidad de las viejas fuentes de los Caños del Peral, razonamiento que asimismo suscribió el también cronista Pedro de Répide.   

  Tanto en el plano de Teixeira (1656) y en el de Espinosa (1769), ya aparece con este nombre, conservándose además antecedentes de construcciones particulares desde 1660.

   Joaquín Lorenzo Villanueva señala que el Manifiesto de los persas (1814) se redactó en una casa que el "fanàtico e instruidísimo" Joaquìn Palacín tenía en la calle.   

  Como recuerda una placa municipal, en el número 3 de esta calle se encontraba una de las primeras pensiones en las que vivió Benito Pérez Galdós, recién llegado a Madrid como joven universitario del antiguo caserón de San Bernardo. Allí residió entre 1862 y 1863. Descrita por el «sumo galdosista» Pedro Ortiz-Armengol como un ejemplo singular de «irregularidad urbana. Ni es plana, ni es recta, ni tiene la misma anchura en su recorrido», el segundo piso del edificio que funcionaba como casa de huéspedes en el estrangulamiento del inicio de la calle, era parte de una casa burguesa donde desde ya hacía tiempo se alojaba Fernando León y Castillo, amigo de Galdós y «cicerone» del escritor en la capital de España. Galdós también compartiría esa casa con el estudiante canario Miguel Massieu, que retrató al escritor en un dibujo a pastel que se encuentra en la Biblioteca Nacional.