lunes, 16 de febrero de 2026

Palacios y casas de Madrid. de los Consejos o del duque de Uceda.

      Edificio palaciego situado en la calle Mayor esquina con la calle Bailén, en pleno Madrid de los Austrias. Caserón de traza barroca, es un edificio muy representativo de la arquitectura palaciega madrileña del siglo XVII.     

  Construido por encargo de Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, 1º duque de Uceda y primogénito del valido el duque de Lerma hacia 1610, fue proyectado por Francisco de Mora, aunque las obras las dirigiera Juan Gómez de Mora y las ejecutara el capitán Alonso Turrillo de 1613 a 1625. Justo enfrente del palacio estuvo situada la antigua iglesia de Santa María de la Almudena.   

   Las fuentes literarias de la época lo consideraban el mejor edificio de Madrid después del Alcázar y responde a la tipología de arquitectura palaciega del siglo XVII español.  En 1615, el duque fundó el Convento del Santísimo Sacramento que formaba parte de este conjunto palaciego y del que solo queda la iglesia.   

  Durante muchos años fue Palacio de los Consejos. Ocupa toda una manzana en un terreno con grandes diferencias topográficas haciendo que la fachada delantera muestre tres plantas, y la trasera cinco. Es un edificio de planta rectangular distribuida en torno a dos patios interiores de distinto tamaño. Presenta gran unidad en todas sus fachadas con gran sencillez en sus trazas que combinan el ladrillo y la piedra. Las líneas horizontales y la alternancia de frontones triangulares y curvos marcan cada una de las plantas. La fachada principal, compuesta con perfecta simetría, posee un doble acceso con portadas sobre columnas dóricas. Antiguamente tenía torres en las esquinas que fueron eliminadas.    

  El palacio se incendió a mediados del S. XVII y fue reformado por Felipe Sánchez. En el siglo XVIII, el Palacio sirvió de sede de los Consejos Reales. En la actualidad, su uso esta compartido por la Capitanía General y el Consejo de Estado.

Teatro. El nudo gordiano

 TEATRO 

ESPAÑOL



El nudo gordiano

Johnna Adams



Sobre el espectáculo

El nudo gordiano, de Johnna Adams, es un intenso drama psicológico que se adentra en los rincones más oscuros de la maternidad, la lealtad y el dolor. Ambientada en una pequeña comunidad estadounidense sacudida por una tragedia escolar, la obra enfrenta a una madre con la profesora de su hijo. A medida que avanza el encuentro, lo que parecía una conversación conciliadora se convierte en un duelo verbal cargado de tensión, reproches y verdades que hieren. Con una estructura precisa y diálogos afilados, Adams plantea preguntas incómodas sobre la responsabilidad, el perdón y los límites del amor materno. El nudo gordiano no ofrece respuestas fáciles, pero invita a mirar de frente las complejidades morales de un mundo donde el bien y el mal rara vez están claramente definidos. Una obra conmovedora y brutalmente honesta.
 

Nota del director

El nudo gordiano es una leyenda de la antigua Grecia. Gordio, Rey de Frígia, realizó un nudo imposible de desatar a simple vista. Los cabos estaban ocultos en su interior. El que consiguiera deshacerlo recibiría un gran poder y gobernaría Asia. Alejandro Magno atraído por el mito intentó resolverlo, tras varios intento fallidos, decidió cortarlo. Eligió esa forma de solucionar el problema para consolidarse como líder. Ante una situación intrincada lo mejor era una decisión drástica.

Esta metáfora sobrevuela la pieza de Johnna Adams que plantea un espacio de conflicto entre dos mundos enfrentados ante un enigma: Gidion. Un niño de once años.

Si la mente adulta es ya un rompecabezas lleno de contradicciones y peculiaridades, la de un niño es un lugar prácticamente ignoto en donde abundan los prejuicios y los lugares comunes. Como material dramático es probablemente uno de los mas apasionantes. Está repleto de incógnitas  y es un terreno de permanente pelea ideológica y cultural desde el siglo XIX. 

¿Cómo educar a nuestros hijos? ¿Quién los educa? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de los profesores frente a los padres?  ¿Cuál es la manera de reconducir sus conflictos? ¿Cómo dar respuesta a aquellos niños que no entran en los cánones de lo que consideramos normativo? ¿Qué es la infancia?

Con estos elementos, Adams conforma un drama para dos actrices de escritura directa y clínica. Repleta de claroscuros. Una pieza, desde mi punto de vista, apasionante y misteriosa que plantea una dicotomía ante el abismo. ¿Qué hacer? ¿Cortar el nudo o intentar deshacerlo? ¿A quién corresponde esa decisión? Y sobre todo, ¿quién es responsable de sus consecuencias? ¿El sistema? ¿La familia? ¿Ambos? ¿Ninguno?

Israel Elejalde

Ficha artística

Autor: Johnna Adams
Dirección: Israel Elejalde
Adaptación: Paula Paz
Reparto (por orden de intervención):
Heather: Eva Rufo
Corryn:  María Morales
Escenografía: Monica Boromello

Vestuario: Sandra Espinosa

Iluminación: Paloma Parra

Sonido: Sandra Vicente

Ayudante de Dirección: Rocío Peláez
 

Producción: Teatro Español y Teatro Kamikaze

 

domingo, 15 de febrero de 2026

Bocadillos de calamares. Santerra Neotaberna.

   

   Para un bocadillo de calamares de Madrid tan solo le hace falta una barra de pan blanco, un calamar de calidad y un rebozado de harina para ser un plato estrella. 

   Ahora bien, no faltan las versiones e interpretaciones de este clásico, pudiendo variar el pan, el rebozado o el acompañamiento. Se puede emplear un pan de mollete o, en su versión más atrevida, pan negro elaborado con la tinta del propio calamar. El rebozado se puede usar harina  de trigo común, o mezclar esta con una de garbanzos, arroz o con una cucharadita de levadura química como en los calamares rebozados sin huevo. Opcionalmente, y según el gusto, se pueden pasar también por huevo batido, obteniendo así un rebozado más grueso, pero más jugoso.   

  De un tiempo a esta parte son muchos los que gustan de acompañar el bocadillo de calamares de mayonesa o alioli, pudiendo derivar este acompañamiento en otras muchas salsas, como es una picante, este es el caso, y terminado con unas hojas de hierbabuena para darle frescor, versión de autor.

   El local sito en la calle Ponzano, 62, reinterpreta el bocadillo clásico como el “rejos chilli peppers”, utilizando una salsa picante, pan de brioche y rejos fritos  en lugar de anillas de calamar.



Flores cariñosas

    Flores para vosotros, mis amigos,  solo para vosotros. Tened en cuenta que a su belleza innata, debemos que añadir, que van cargadas de mi cariño y buenos sentimientos. 

     Os las debía, todos los domingo hay algún suceso o percance que hace que tengamos que compartirlas, pero hoy no, hoy son solo vuestras.. 


                               ¡Feliz domingo!                                     












Fotografía: J Ruiz

sábado, 14 de febrero de 2026

Tortillas de Madrid. Balear.

       

   En el restaurante Balear, sito en la calle Juan Antonio Samaranch,67 del barrio de Valdebebas, sirven tortilla de patata con cebolla dentro de las propuestas para el desayuno que sirven de viernes a domingo. Con dicha tortilla el cocinero Jorge Baeza ganó el concurso de la mejor tortilla de patata de la Comunidad de Madrid 2024.  La receta que perfeccionó junto al experto en esta elaboración, Marcelino Alonso.     

  Según dicen ellos mismos, el secreto esta en cortar las patatas a mano, pocharlas con la cebolla en sartén en dos tiempos hasta conseguir un socarrado antes de mezclar con los huevos. “El huevo nunca se bate, se mezcla con las patatas y se dejan durante cinco minutos para que se mezcle todo bien". 

     Se debe saber que los desayunos se ofrecen en la franja horaria de 10 a 12,30 horas. A partir de las 12 de la mañana dejan de cuajar tortillas y otro punto importante es que la tortilla se debe consumir en el local. 

Teatro. El Jardín de los Cerezos

FERNÁN GÓMEZ

CENTRO CULTURAL 

DE LA VILLA


EL JARDÍN DE LOS CEREZOS

De: Anton Chéjov. Versión: Ignacio García May. Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente

El jardín de los cerezos de Anton Chéjov. Producción propia del teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa. Fue estrenada en el Teatro de Arte de Moscú el 17 de enero de 1904, con dirección de Konstantín Stanislavski y protagonizada por Olga Knipper, la mujer de Chéjov. Ciento veinte años después de aquel estreno, Chéjov se ha convertido en un clásico del drama universal y su teatro se nos ha ido desvelando con el paso del tiempo y hoy entendemos un poco más su universo.
Chéjov no sólo habla de la Rusia de finales del siglo XIX, sino de personas desorientadas y perplejas en medio de una encrucijada o un laberinto que les aturde, les noquea. Y tienen miedo, mucho miedo, y engañan la vida mientras exponen sus anhelos más elevados, los propósitos más dignos, pero sin voluntad para ejecutarlos. En nuestro siglo XXI, cargados de interrogantes sobre cómo va a ser nuestra existencia, a las puertas de un nuevo tiempo, nos encontramos con El jardín de los cerezos, más vigente que nunca.
La sombra del jardinero
  El jardín de los cerezos cuenta la historia de una familia expulsada del Paraíso. Se trata, al mismo tiempo, de un espacio real (en rigor, el huerto de una finca en estado de ruina económica) y de otro recordado: una infancia feliz. La negligencia con la que ha sido gestionada la finca ha provocado que la única solución para su rescate pase, irónicamente, por su destrucción. Por eso los personajes chejovianos se ven atrapados en un dilema típico de la sociedad moderna: quedarse es perder el paraíso, pero vender la finca, también. Así que optan por instalarse en la acedía, esperando que las cosas se solucionen solas. En medio de esta catástrofe, sólo el joven estudiante Trofimov vislumbra la posibilidad de un retorno al Edén cuando declara que la salvación pasa por trabajar y dejar algo de felicidad para que la recojan quienes vienen detrás. No en vano, un proverbio chino nos explica que el mejor fertilizante es la sombra del jardinero.
Ignacio García May (Adaptador del texto de la obra)
Ficha artística

De: Antón Chéjov
Versión: Ignacio García May
Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente
Con (por orden alfabético): Juanma Cifuentes, Carmen Conesa, Helena Ezquerro, Chema León, Manuel Macíá, Borja Maestre, Cristina MarcosMarkos Marín, Noelia Marló, Chema de Miguel, José Gonçalo Pais, Marta Poveda y Jesús Torres

Diseño de escenografía: Juan Carlos Pérez de la Fuente e Isi Ponce
Diseño de vestuario y figurines: Rosa García Andújar
Diseño de iluminación: José Manuel Guerra
Diseño de videoescena: Violeta Nêmec
Espacio sonoro: Ignacio García
Movimiento escénico y coreografía: Guillermo Weickert
Ayte. de dirección: Abel Ferris
Ayte. de vestuario: Rocío León
Ayte. espacio sonoro: Gabriela Zaldívar
Producción: Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa en colaboración con Octubre Producciónes S.L.

viernes, 13 de febrero de 2026

Calles y plazas de Madrid. Mesón de Paredes

   

  Calle que desciende en pronunciada cuesta desde uno de los extremos de la plaza de Tirso de Molina hasta la Ronda de Valencia. Su nombre se debe al Mesón de Paredes, llamado así por ser su propietario Simón Miguel Paredes. Está considerada una de las más pintorescas de lo que Mesonero Romanos llamaba los "barrios bajos" de Madrid,​ y en ella nació el arquitecto José de Churriguera en el año 1665.

     En el plano de Teixeira, de 1656, aparece solo como «calle del Mesón» hasta la altura del convento de monjas de Santa Catalina de Sena, y a partir de ese punto como calle de Cabestreros hasta la plaza de ese nombre. En el de Espinosa, de 1769, ya figura como Mesón de Paredes el primer tramo y como calles de la Hoz alta y baja, los tramos que en 1868 llegaron hasta la Ronda de Embajadores.​       

  La historia de la urbanización de esta antigua vía aporta datos del litigio que en 1628 sostuvieron un alfarero, Andrés Frutos, y el licenciado Pedro Pérez de Saavedra, por un terreno que este último quería hacer pasar por suyo.​ Asimismo, habla de la importancia de la calle el dato de que tuviera en su recorrido una fuente del viaje del bajo Abroñigal.​

En el número 39 estuvo el mencionado convento de Santa Catalina de Sena, congregación fundada en 1510 por Catalina Téllez, que tras pasar por varios asentamientos se instalaron a esta calle tras la Guerra de la Independencia Española, en el que había sido palacio del conde de las Torres en el siglo XVIII.​

    Gracias a la cesión que en 1763 se hizo a los escolapios italianos para la ampliación de su hospicio, escuela infantil e iglesia, tuvieron puerta a esta calle tras un cuarto de siglo de obras las Escuelas Pías de San Fernando, situadas al final de la calle, haciendo esquina con la del Sombrerete. Destruidas en parte durante la guerra civil española y abandonadas después, escuelas e iglesia tuvieron que esperar a que la democracia reconvirtiera las ruinas en biblioteca municipal y centro cultural.​ Peñasco y Cambronero en su documentado compendio de Noticias, tradiciones y curiosidades de las calles de Madrid, dejan noticia de otra casa de beneficencia que hubo en el número 88 de Mesón de Paredes, la casa de Misericordia de San Alfonso.

Otro edificio, atractivo para paseantes y turistas curiosos es la gran corrala que se asoma a Mesón de Paredes desde el edificio que ocupa la finca que cierran la calle del Sombrerete y la del Tribulete, declarada monumento nacional en 1977​ y que luego pasó al catálogo de Bienes inmuebles de interés cultural.​