TEATRO
ESPAÑOL
Yerma
Federico García Lorca

Sobre el espectáculo
Utilizando uno de los géneros de moda por aquellos años, el drama rural, Federico García Lorca comienza a escribir, durante 1933, la segunda obra de lo que hoy en día consideramos su trilogía rural, que comienza en 1931 con Bodas de sangre y finaliza en 1936 con La casa de Bernarda Alba.
Tras el gran éxito de la primera, Bodas de sangre, la expectación posterior es enorme. El poeta es interrogado incesantemente por sus próximos proyectos y poco a poco va desvelando detalles de la siguiente obra que prepara. Anuncia que se encuentra en el proceso de escritura de una tragedia, adelanta la temática e incluso lee los primeros actos en Buenos Aires antes de llegar a Madrid para su estreno, que tuvo lugar en el Teatro Español el 29 de diciembre de 1934 protagonizada por Margarita Xirgu. La obra cosecha, un éxito extraordinario y se convierte, en poco tiempo, en una referencia del teatro universal.
Hay en esta obra una búsqueda de lo esencial que comienza con la elección de su forma dramática: la tragedia, que nos remite a las raíces más profundas de lo teatral y que nos da una magnífica clave para leerla, para llevarla a escena. Nuestro montaje parte de esa vocación de atender a lo más esencial, a lo más atávico para contar esta «tragedia de la mujer estéril» a un público de nuestro tiempo, tratando de orientarnos a través de la extraordinaria belleza de su composición y de sus vínculos con la tradición y la vanguardia.
Nota del director
Este montaje de Yerma parte de la propia vocación que manifestó en su día García Lorca sobre el regreso a las formas esenciales, a la pureza de la tragedia clásica. En su historia una heroína se enfrenta con un destino que no acepta y sufrirá las consecuencias, inevitables, que tendrán sus actos. Él mismo afirma que la obra es «un cuerpo de tragedia que yo he vestido con ropajes modernos», es decir, como artista en el principio de su madurez propone una vuelta a lo esencial, a la raíz del canto ditirámbico antiguo, pero expresado en un tiempo nuevo.
Es un buen momento para revisar las raíces folclóricas de la producción del poeta granadino y conectarlo con otra serie de influencias que, seguramente, dejamos de lado cada vez que llevamos a escena sus obras, y que tienen que ver con una perspectiva más culta, más refinada y, si me apuran, más intelectual. Todo esto tratando de no perder lo vital, los profundos vínculos de arraigo popular que consigue y su excepcional perspectiva de lo natural; una tarea compleja pero apasionante.
Esta «tragedia de la mujer estéril» resulta para nosotros un montaje especial por muchos motivos. En primer lugar, se trata de una obra que no solo se estrenó en el Teatro Español en 1934, sino que se convirtió en uno de los acontecimientos teatrales más importantes del S.XX en España. La figura de Federico García Lorca, profundamente ligada al coliseo de Santa Ana, está presente en la plaza y en innumerables rincones del teatro donde habitó, leyó y compartió camerinos, salones y cajas con los grandes de la escena.
Eduardo Vasco
Ficha artística
Autor: Federico García Lorca
Versión y dirección: Eduardo Vasco
Reparto:
Yerma: Lara Grube
Juan: Francisco Ortiz
Vieja Pagana: Yolanda Arestegui
Dolores la conjuradora: María Isasi
Víctor: Toni Agustí
Muchacha 1/Lavandera 2: Elena Rayos
Mujer/Lavandera 4: Silvia de Pé
María/Lavandera 1: Ana Veganzones
Hermana mayor de Juan: Lucía Bravo
Muchacha 2/Lavandera 3: Manuela San Leandro
Muchacha 3/Piano: Cristina Salvador
Hermana menor/Violín: Lidia Guillem
Escenografía y atrezo: Carolina González
Vestuario: Lorenzo Caprile
Iluminación: Miguel Ángel Camacho
Música y ambiente sonoro: Eduardo Vasco
Caracterización: Moisés Echevarría
Ayudante de dirección: Laura Garmo
Ayudante escenografía: Amalia Elorza
Ayudante de vestuario: Mónica Teijeiro
Asistente de vestuario: Ely Navas
Asistente artístico: Carmela Méndez
Residentes de ayudantía de dirección: Álvaro González de Arrieta y Benny Soave
Producción: Teatro Español y Amor al Teatro