viernes, 24 de julio de 2026

Calles y plazas de Madrid. de la Victoria.

 

    Breve vía del barrio de Sol, situada entre la carrera de San Jerónimo y la calle de la Cruz. Durante unos años, a raíz del Sexenio Revolucionario, se llamó calle del Empecinado, guerrillero de la Independencia española y «mártir luego de la idea de la Libertad».

    Esta calle de apenas 110 metros de longitud, aparece ya con el nombre actual en los antiguos planos de Teixeira (1656) y Espinosa (1769). Victoria o la Victoria parecen hacer referencia al vecino convento de Mínimos de San Francisco de Paula, más conocido como de Nuestra Señora de la Victoria, en el antiguo camino de los Jerónimos, fundado en 1561.         

  Otra tesis de los cronistas madrileños relaciona su nombre directamente con la figura del provincial de los Mínimos, fray Juan de la Victoria, o bien con la costumbre de la orden franciscana de rememorar la victoria de los Reyes Católicos sobre los musulmanes de la Península. El primitivo convento, que ocupaba la manzana 207, fue derribado en 1836, dando así nacimiento a la calle dedicada a Francisco Espoz y Mina y ampliando esta de la Victoria con salida por la antigua galería cubierta del Pasaje de Matheu.   

   Entre los establecimientos de comercio y ocio que hubo o se conservan en esta calle pueden mencionarse el café de la Vizcaína, en el número 5, frente al pasaje, desde el año 1851. La Vizcaína cambió de nombre y dueños en las postrimerías del siglo xix, pasando a llamarse Café de la Victoria, un local con «mesas de billar a 50 céntimos la hora» y «exquisito café al precio de 40 céntimos a domicilio», según anunciaban en la prensa de la época los nuevos propietarios del traspaso, Severo Belmonte y Juan Fernández Sanseroni. Por unos años mudó su nombre, pasando a llamarse Café del Pasaje (hacia 1905), volviendo a recuperar en 1910 el de la Victoria. En 1932 pasó a ser La Eritaña,[a] “colmao” andaluz y cervecería, y en la década de 1970 se reformó como Venta El Buscón, bar restaurante con una vistosa azulejería, incluido un panel representando a un personaje de la estética noventayochista de Ignacio Zuloaga.

   Otras dos tabernas de larga tradición, que reconvertidas en restaurantes típicos siguen activas en esta calle, son la La Casa del Abuelo, en el número 12, y la Alhambra en el número 9. La que a partir de 1990 se conocerá como La Casa del Abuelo, se inauguró en 1911 con el nombre de La Alicantina, con el mismo nombre del almacén de vinos que su dueño, el alicantino Baldomero Orts, tenía en la Glorieta de Bilbao, y otras tabernas filiales como las abiertas en la calle de Núñez de Arce (1974) y la calle de Goya (1996).

En cuanto a la Taberna Alhambra, fundada en 1929 con el nombre también granadino de ‘El Generalife’ y una destacable azulejería obra de Alfonso Romero Mesa, tuvo al parecer entre sus habituales al torero Luis Miguel Dominguín y la actriz noctámbula Ava Gardner. Ya en 1984, el realizador Pedro Almodóvar la usó como escenario de ¿Qué he hecho yo para merecer esto?.

Exposición. El Consejo de Estado y el Museo del Prado

 Museo Nacional 

    del Prado


El Consejo de Estado y el Museo del Prado

15/6/2026 - 20/9/2026 


    El Museo Nacional del Prado presenta, en colaboración con el Consejo de Estado, un nuevo itinerario temático que permite recorrer, a través de una selección de 13 obras, cinco siglos de historia política, institucional y cultural de España. 

  Desde Carlos V, fundador del Consejo, hasta destacados nombres de la Ilustración y el siglo XIX, el recorrido ofrece una nueva mirada sobre la colección permanente del Museo y muestra cómo el retrato fue, además de un género artístico de primer orden, una poderosa herramienta de representación del poder, la influencia y la memoria.   

   El Museo del Prado vuelve a proponer una nueva lectura de sus colecciones, en esta ocasión con una iniciativa que conmemora el V Centenario del Consejo de Estado a través de algunos de los retratos más destacados de quienes formaron parte de esta institución a lo largo de su historia. 

   La selección arranca con una figura esencial: Carlos V, fundador del Consejo de Estado, retratado por Tiziano en una de las grandes cimas del retrato del siglo XVI. A partir de ahí, el recorrido avanza por distintas etapas de la historia del retrato y, al mismo tiempo, por la evolución de la representación del poder en España.    

El itinerario, en el que han participado el Secretario General del Consejo de Estado , Leopoldo Calvo-Sotelo, y Javier Barón, jefe de Pintura del Siglo XIX en el Prado,  reúne tres ejemplos sobresalientes del retrato cortesano barroco: el duque de Lerma, pintado por Rubens; el conde-duque de Olivares, por Velázquez; y el duque de Pastrana, por Juan Carreño de Miranda. Estas obras no solo reflejan la relevancia política de sus protagonistas, sino también el extraordinario momento del retrato español, marcado por la influencia de las escuelas veneciana y flamenca.  

  El siglo XVIII está representado por grandes figuras de la España ilustrada, como el marqués de la Ensenada, retratado por Jacopo Amiconi, y el conde de Floridablanca y Jovellanos, inmortalizados por Goya. En ellos, el retrato ya no solo proyecta rango y autoridad, sino también ideas, reformas y una nueva concepción del servicio al Estado.    

  La propuesta se adentra después en el siglo XIX, cuando la representación de los personajes públicos se amplía con nuevos formatos y técnicas. En ese contexto destaca la obra de Antonio María Esquivel, que reunió a varios escritores que fueron consejeros en su retrato grupal dedicado a los poetas contemporáneos. Junto a la pintura, el recorrido incorpora también ejemplos de litografía y fotografía, mostrando cómo la imagen retratística se transformó y se difundió con mayor facilidad en el mundo contemporáneo.  

   Más allá de su valor conmemorativo, este itinerario responde a uno de los grandes objetivos del Museo del Prado: ofrecer nuevas formas de leer su colección permanente y acercar al público relatos que conectan el arte con la historia, la política y la cultura. Como en anteriores recorridos temáticos impulsados por el Museo, la iniciativa propone poner en diálogo obras de épocas distintas para revelar vínculos poco habituales y abrir nuevas perspectivas de interpretación. 

    En este caso, el eje es el Consejo de Estado, una de las instituciones más antiguas de la historia española, cuya trayectoria puede seguirse también a través de los rostros de quienes la integraron. El resultado es un recorrido que permite al visitante descubrir no solo obras maestras de la pintura europea y española, sino también una historia de continuidad institucional, de representación pública y de construcción de memoria. 

jueves, 23 de julio de 2026

Escaleras de Madrid. Palacio del Duque de Elduayen

            La escalera principal del Palacio del Duque de Elduayen, actual sede de la Fundación Mapfre en el Paseo de Recoletos, 25, es de mármol blanco y negro. La barandilla es metálica en  dorado, con cenefa labrada.

     Sus muros están decorados con pinturas al óleo de estilo pompeyano que representan las Bellas Artes, obra del pintor Ramón Pico.



Palacio y casas de Madrid. Duque de Elduayen

     

   Situado en el número 25 del paseo de Recoletos, parte del solar del Circo Price. Hace esquina con la calle de Bárbara de Braganza número 16. Recibe su nombre por su primer dueño, José Elduayen Gorriti.

   Fue construido por el arquitecto Miguel Aguado de la Sierra entre 1881 y 1882, autor del edificio de la Real Academia Española, Fue un encargo de José Elduayen Gorriti, I marqués del Pazo de la Merced, ingeniero y político español, ministro de Hacienda durante el reinado de Amadeo I, ministro de Ultramar y ministro de Estado durante el reinado de Alfonso XII y nuevamente ministro de Estado y ministro de Gobernación durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena. También fue gobernador civil de Madrid y gobernador del Banco de España entre 1877 y 1878.     

  El edificio tiene planta cuadrada con patio interior, y es exento en tres de sus fachadas, con dos de ellas a la calle y una al jardín. La fachada al jardín tiene una escalera con templete moderno para el acceso y fue la entrada principal a la zona del palacio. El edificio presenta una fachada realizada en ladrillo visto destacando sus balcones y la altura de la primera planta principal, que es mayor a las demás. Se compone de tres plantas y un semisótano. En su distribución interior se sigue el prototipo de las residencias nobiliarias y de las clases altas de la sociedad de la época: el sótano y semisótano destinado a despensa, almacén y lavandería; las plantas nobles destinadas a la familia y personas principales de la casa y, por último, en las buhardillas se disponen los alojamientos de una numerosa servidumbre. 

   En 1933 se constituyó la empresa Mapfre y, un año después, alquiló el palacio que más tarde adquirió como sede representativa. Entre 1995 y 1997, emprendió unas obras de restauración y rehabilitación por los arquitectos Enrique de León García e Íñigo Ortiz Díez de Tortosa, para adecuarlo a las nuevas necesidades de la Fundación Mapfre. 

  Sobre la fachada del palacio se encuentra una placa conmemorativa que recuerda que en este edificio se encontraba la editorial La Lectura, que en 1914 publicó la primera edición de Platero y yo, obra de Juan Ramón Jiménez, galardonado con el premio Nobel en 1956.






miércoles, 22 de julio de 2026

Música. Sinfonía nº 6 en fa mayor, op. 68, "Sinfonía Pastoral".

   La Sinfonía n.º 6 en fa mayor, Op. 68, de Ludwig van Beethoven, conocida como la "Sinfonía Pastoral",
fue estrenada en 1808. A diferencia de sus otras sinfonías, destaca por su carácter programático, describiendo emociones y vivencias en la naturaleza en lugar de limitarse a contar una historia.
     La obra es inusual por tener cinco movimientos en lugar de los cuatro tradicionales. Beethoven mismo les asignó títulos descriptivos: 
        Allegro ma non troppo: Despertar de apacibles sentimientos al llegar al campo.
        Andante molto mosso: Escena junto al arroyo.
        Allegro: Alegre reunión de campesinos.
        Allegro: Tormenta, tempestad.
   Allegretto: Canto de los pastores. Acción de gracias y sentimientos de alegría tras la tormenta.

Calles y plazas de Madrid. Olivar

   

  Es una estrecha vía que desciende desde la calle de la Magdalena hasta la plaza de Lavapiés, en el laberinto de callejuelas de los antiguos barrios de Ministriles y del Avapiés del distrito del Hospital.

   Relatan los cronistas que antes de urbanizarse, toda la zona del alto Lavapiés era una colina poblada por un extenso olivar que llegaba hasta el santuario de la Virgen de Atocha. En relación con dicho olivar se conserva la leyenda de tradición católica de la supuesta profanación en 1564 del crucifijo que coronaba el viacrucis en lo alto de la cuesta (delito una vez más imputado a 'unos judíos'). 

   Atribuye la leyenda a Felipe II el gesto piadoso de ordenar que la corte 'del imperio en el que no se ponía el sol' vistiese de luto, y apremió al cardenal Quiroga, arzobispo de Toledo, que buscase un artista que recompusiera la imagen y se llevase en solemne procesión al convento de Atocha y de allí a la ermita reedificada en 1598 y que tomaría el nombre de ermita del Cristo de la Oliva. Recoge Pedro de Répide también el dato urbanístico de que una de las primeras casas que se construyeron en esta calle, desplazando el fértil olivar hasta hacerlo desaparecer por completo, fue la de Eugenio Rosete, que más tarde compraría la Congregación de San Pedro de los Naturales, con la herencia de Calderón de la Barca, miembro de la Real Congregación de los Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento.   

  Algunos biógrafos del escritor canario Benito Pérez Galdós, lo citan como vecino de paso en esta calle recién llegado al Madrid decimonónico que luego inmortalizaría en el conjunto de su obra. Aunque no se ha confirmado, Galdós aterrizó en una pensión del popular barrio de Lavapiés antes de instalarse en otra de la calle de las Fuentes. No se sabe si aquel primer contacto con los 'barrios bajos' de la capital de España dejó alguna huella especial en el escritor, pero sí queda constancia -por su diario y por el contenido de sus novelística- que fue un gran paseante y mediano sociólogo del laberinto del 'viejo Avapiés'. Quede como muestra este breve fragmento sacado del capítulo XXVIII de su novela Misericordia:


"Encontrose a un anciano harapiento que solía pedir, con una niña en brazos, en el Oratorio del Olivar , el cual le contó llorando sus desdichas, que serían bastantes a quebrantar las peñas. La hija del tal, madre de la criatura, y de otra que enferma quedara en casa de una vecina, se había muerto dos días antes «de miseria, señora, de cansancio, de tanto padecer echando los gofes en busca de un medio panecillo». ¿Y qué hacía él ahora con las dos crías, no teniendo para mantenerlas, si para él solo no sacaba? El Señor le había dejado de su mano. Ningún santo del cielo le hacía ya maldito caso. No deseaba más que morirse, y que le enterraran pronto, pronto, para no ver más el mundo. Su única aspiración mundana era dejar colocaditas a las dos niñas en algún arrecogimiento de los muchos que hay para párvulas de ambos sexos. ¡Y para que se viera su mala sombra!..."

Galdós, en el capítulo XXVIII de Misericordia.

martes, 21 de julio de 2026

Bocadillos. Morcilla Gourmet

 


Este bocadillo es un clásico de la gastronomía española, especialmente popular en zonas como Burgos, León, Madrid y Valencia. Es en Valencia donde es parte estrella del almuerzo tradicional o esmorzaret.

 

 Ingredientes:

        1.- Barra de pan de pueblo crujiente o chapata.

        2.- Morcilla de arroz o de cebolla

        3.- Huevo

        4.- Lonchas de Queso semicurado o de cabra 

        5.- Pimientos del piquillo

        6.- 3 cucharadas de aceite de oliva.

 

  Preparación: 

     1.-   Retira la piel de la morcilla y sofríela desmenuzándola.

     2.-   Añadir el huevo en la misma sartén para hacer un revuelto suave

     3.-   Añadir pimientos de piquillo en la misma sartén  

       4.-  Abrir el pan

       5.-  Colocar la mezcla de morcilla, huevo y pimientos en el pan

       6.-  Colocar las lonchas de queso sobre la mezcla

       7.- Gratinar