domingo, 24 de mayo de 2026

Calles y plazas de Madrid. Plaza del Campillo del Mundo Nuevo

   

  Espacio urbano irregular situado en el barrio de Embajadores, muy cerca de la Puerta de Toledo. En ella desembocan por el norte las calles de Arganzuela, Mira el Río Baja, Carlos Arniches y Mira el Sol, quedando limitada al sur por la Ronda de Toledo. Históricamente puede considerarse la frontera meridional del mercado del Rastro.

  El origen de su nombre parte de la leyenda de un peñón que al desaparecer por un corrimiento de tierras dejó al descubierto un “mundo nuevo”, desde la perspectiva de los niños que usaron aquel desmonte para sus juegos. Queda referencia de que hubo allí una fuente del viaje de la Reina.

  Benito Pérez Galdós, en el primer libro de Fortunata y Jacinta: describe el lugar de esta manera:

Echose mi hombre a la calle, y tiró por la de Mira el Río baja, cuya cuesta es tan empinada que se necesita hacer algo de volatines para no ir rodando de cabeza por aquellos pedernales. Ido la bajó, casi como la bajan los chiquillos, de un aliento, y una vez en la explanada que llaman el Mundo Nuevo, su espíritu se espació, como pájaro lanzado a los aires. (...) Por eso el campo del Mundo Nuevo, que es el sitio más desamparado y más feo del globo terráqueo, le pareció una bonita plaza. Salió a la Ronda y echó miradas de artista a una parte y otra. Allí la puerta de Toledo ¡qué soberbia arquitectura! A la otra parte la fábrica del gas... ¡oh prodigios de la industria!... Luego el cielo espléndido y aquellos lejos de Carabanchel, perdiéndose en la inmensidad, con remedos y aun con murmullos de Océano... ¡sublimidades de la Naturaleza!...

Benito Pérez Galdós: Fortunata y Jacinta (libro I, primera parte, cap. IX.4 )

  El edificio de mayor valor arquitectónico que se conserva en la plaza es la antigua Casa Central de la Institución Municipal de Puericultura y Maternología, que en el último cuarto del siglo XX pasó a ser el Centro de Publicaciones del Ministerio de Economía y Hacienda.

   En 2003, el Mundo Nuevo recuperó el monumento dedicado a La caridad se compadece de los pobres —también conocida como La protección de la orfandad y la viudez—, obra del artista austriaco Viktor Tilgner (Bratislava 1844-1896), esculpida originalmente para decorar un hornacina en el chaflán del edificio de la Sociedad de Seguros La Equitativa, en la calle de Alcalá, esquina a la de Sevilla. 


Allí estuvo hasta 1920, año en que, tras la compra del edificio por el entonces recién creado Banco Español de Crédito, el proyecto del arquitecto Joaquín Saldaña para la ampliación del edificio excluye la escultura de Tilgner, que fue donada al Ayuntamiento de Madrid y que lo instaló en la plaza del Campillo, de donde de nuevo fue retirado y llevado en 1962 al centro médico Fabiola de Mora y Aragón, en la Dehesa de la Villa. La remodelación del Campillo del Mundo Nuevo en 2003 incluyó la recuperación del grupo escultórico de Tilgner.

  También estuvo aquí hasta 1952 una de las cuatro fuentes ornamentales del paseo de las Delicias, que en ese año fue regalada a la localidad chilena de La Serena, que la instaló en su plaza de España.

Flores para no olvidar.

   Aunque los telediarios ya apenas nos hablan de ellos y ellos, quiero con estas flores recordar a las victimas de la guerra de Ucrania, a las del genocidio sionista en Palestina y a los iranís victimas de un matón de salón del oeste.   

                                     ¡Feliz domingo!
















Fotografía: J Ruiz
 

sábado, 23 de mayo de 2026

Exposición. A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo (1320-1420)

 MUSEO NACIONAL

    DEL   PRADO


A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo (1320-1420)

Del 26 de mayo al 20 de septiembre de 2026



   
   Sin Italia es difícil comprender el paisaje artístico de finales de la Edad Media en España. La llegada de artistas y la importación de obras hizo que toda una serie de innovaciones estéticas, técnicas e iconográficas del
Trecento imprimieran una profunda huella en la cultura visual de los reinos peninsulares. 
   
  También contribuyeron a ello destacados maestros autóctonos que, a través de unas fórmulas eclécticas e híbridas, alumbraron declinaciones originales de los modelos italianos. Su sofisticación técnica y matérica unida a la capacidad para generar nuevas propuestas formales, tipológicas y temáticas fascinó a los más refinados espectadores de la época, siempre atentos a
|
+

Comisario:
Joan Molina Figueras, Jefe de Colección de pintura europea hasta 1500

viernes, 22 de mayo de 2026

Patatas bravas. Malaespina

  
  En la calle Cadiz,9, Malaespina cumple con las dos bes más importantes de un festín exitoso: bueno y barato. Añádele un ambiente pintoresco y acogedor, un servicio rápido y una ubicación inmejorable junto a Sol. 

 Las bravas son uno de los grandes 'hits' de su carta, no solo por el precio imbatible, sino por su sabor más picante, sueño de los más 'bravos'.


Iglesias de Madrid. San Pascual

     

  La Iglesia actual se sitúa en el número 11 del paseo de Recoletos de Madrid.

   El cenobio de la Inmaculada y San Pascual fue fundado en 1683 en el lado occidental de Recoletos. Se trataba de un edificio conventual barroco suprimido durante la desamortización de Mendizábal y convertido en almacén de maderas. Tras una vuelta de las religiosas, el Ayuntamiento realizó un proceso de expropiación y finalmente convino el derribo total del convento y nueva construcción.   

   El edificio fue proyectado en 1865 por Juan José de Urquijo y construido a partir de 1866 sobre el solar del antiguo convento de San Pascual.

  El diseño actual de la fachada, de corte más sobrio y contenido, aunaba diversas tendencias medievales, con cierta influencia del estilo gótico y de la tradición arquitectónica de la orden mendicante franciscana, con rosetón y piñón.

   Con motivo del centenario de la beatificación de San Pascual Bailón en 1918 la iglesia fue decorada con pinturas murales en bóvedas y cúpula, obra de Manuel Garrido.   

 Tanto el monasterio como la iglesia han sido intervenidos en diferentes momentos a lo largo del siglo XX. Se tienen noticias de los daños ocasionados en el convento durante la Guerra Civil, que motivaron una importante restauración en la década de 1940. En fechas posteriores existen dos expedientes de visado: En 1953 se sustituyó parte del forjado de cubierta y en 2008 se pinta la fachada. La iglesia fue restaurada a finales de la década de 1980, cuando fueron intervenidos los retablos y las pinturas murales.

jueves, 21 de mayo de 2026

Patatas bravas. Vrutal Club

 

  En la calle de Ruda,7, las célebres «Vravas» de Vrutal Club  se han convertido en un referente tras recibir una Mención Especial del Jurado en el Concurso Internacional de Patatas Bravas.
  La Receta, cubos de patata confitada en mantequilla y fritos hasta quedar crujientes. Van coronados con tomate confitado y salsa alioli-kimchi.
 Vrutal Club destaca por ser un proyecto de inclusión real, enfocado en la inserción laboral de personas con discapacidad intelectual.

Esclavos y esclavas españoles. Rosalía Gómez

   

  Rosalía Gómez nació en el barrio de Charco del Pino en la localidad de Granadilla de Abona en 1801, ya como esclava. Esto fue así en aplicación de la "ley de vientre", por la que los descendientes de una persona esclava pasaban a serlo también al nacer (y aun si uno de los progenitores no lo era). ​La madre, abuela, bisabuela y tatarabuela de Gómez habían sido también esclavas, todas ellas por la familia Quijada-Sarabia. ​La madre de Rosalía, de nombre Úrsula, fue entregada con nueve años como parte de la dote de una familia de Vilaflor para su hija, que se mudó con su nuevo marido a Charco del Pino, donde finalmente nacería Rosalía.   

  Fue esclavizada en primer lugar por Antonio Gómez del Castillo, un propietario y antiguo alcalde del pueblo de quien tomó el apellido. Todavía como niña, fue vendida por él a un hombre de San Miguel de Abona, José Bethencourt Medina, y posteriormente al indiano José Medina, una figura importante en la localidad de Arona a principios del siglo XIX. En el momento de su llegada a Arona, Rosalía tenía trece años, y permaneció alrededor de treinta años más sirviendo a la familia de José Medina. En 1837 España prohibió la tenencia de esclavos en territorio peninsular y las islas Canarias y Baleares, y tres años después Medina se vio obligado a liberar a Rosalía, que tenía entonces cuarenta años. Tras esto, ella continuó trabajando unos años más para la familia como asalariada, y finalmente se mudó al barrio de Túnez en Arona, donde trabajó como jornalera y sirvienta y vivió con sus hijos y nietos hasta su fallecimiento en 1874. 

  Tuvo tres hijos que fueron esclavos en los primeros años de su vida al haber nacido antes de 1840, y también dos tíos, Gertrudis y Tomás, que se escaparon de sus propietarios convirtiéndose en prófugos, si bien en el caso de Tomás la Justicia autorizó a posteriori su condición de libre.​ Asimismo, fue familia de Pedro González Camello, vendido como esclavo a los dieciocho años.​   

  La historia de Rosalía y su familia fue descubierta por el investigador Nelson Díaz Frías, y publicada en la obra Rosalía Gómez (1801-1874). La última esclava de la isla de Tenerife (2020).