lunes, 6 de julio de 2026

Bocadillos. Beicon con queso

   

A este bocadillo dentro de los clásicos se la puede atribuir otro calificativo, el de irresistible. Una vez que lo pruebas no se puede parar de repetir. 

   Ingredientes.

       Pan 

       Beicon

       Queso fundente


    Preparación. 


     Freír el beicon en una sartén sin aceite hasta alcanzar el punto crujiente que se  desee. 

         Abrir el pan por la mitad y tostar por la parte interior. 

         Colocar lonchas de queso fundente sobre el pan y añade el beicon crujiente. 

          Cierra el bocadillo y hornéalo unos minutos para que el queso se derrite.

  

   Variaciones. 


      Se puede añadir huevo a la plancha, un sofrito de cebolla caramelizada o incluso un toque de alcaparras para equilibrar la grasa del beicon. 

      Con añadidos o sin ellos conseguiremos un bocata premium. 


Palacio y casas de Madrid. Palacio de Santa Barbara

 

  El palacio esta situado en la calle Hortaleza 87, cercano a la plaza de Santa Barbara. Es un monumento histórico de gran valor cultural. Fue construido por el arquitecto Juan de Madrazo y Kuntz en 1866, a partir de las pautas establecidas por el arquitecto francés Viollet-le-Duc. Se hizo por encargo directo del Conde de Villagonzalo que lo habitó hasta finales del siglo XIX.  Por eso también es conocido como el Palacio del Conde de Villagonzalo. Es una obra única, ya que hay muy pocos edificios  madrileños que responden a la corriente racionalista de la segunda mitad del siglo XIX.

  El edificio es  de planta trapezoidal, adaptado a la forma de la parcela, el palacio está organizado alrededor de un pequeño patio central también de forma trapezoidal. Debido a la diferencia de nivel entre Santa Bárbara y Mejía Lequeríca, el edificio dispone de una planta baja en Mejía Lequeríca que en la actualidad está ocupada por una ferretería con mucha solera. 

En el extremo más estrecho que se asoma a la plaza de Santa Bárbara se encuentra la entrada bajo un bonito pórtico sobre el cual hay un balcón rodeado de una zona ajardinada. Dispone de 450 m2 distribuidos en 6 luminosos salones. La planta baja cuenta con dos salones de 41 m2 y otros dos salones de 35m2. Se accede a la planta superior mediante una escalera de mármol con lucernario de cristal. En esta planta se encuentra el salón principal de 85 m2 el cual se comunica con dos salones anexos de 35m2 cada uno. 

   El edificio ha sufrido dos grandes reformas en el año 1916 por Antonio Ferreras y en el año 1932 por Ignacio de Aldama.

   Conserva el ladrillo visto, algo curioso si observamos el resto de palacios de la época. Y es que es uno de los hitos de la teoría de Viollet-le-Duc, que quería mostrar el material y su finalidad constructiva, sin artificios. 

   En la parte de arriba, se aprecia que en lugar de las típicas cornisas de piedra, los alerones están hechos de madera labrada, otra influencia medieval de Viollet-le-Duc.

  Es reseñable también el trabajo realizado con la piedra tallada, las rejas o los miradores de hierro forjado de las esquinas que crean dos balcones gemelos. También el pórtico que cubre la entrada principal.

domingo, 5 de julio de 2026

Bocadillos. Jamón asado gallego

 

  Este bocadillo es un clásico de la gastronomía de Galicia. Consiste en una tierna pieza de jamón de cerdo asado al horno, cortado en lonchas y servido caliente sobre un buen pan gallego, impregnado con los jugos de su propia salsa.


Ingredientes 


   
Una hogaza o barra de pan gallego tradicional, con miga esponjosa y corteza crujiente.

      Carne de cerdo (normalmente la pata trasera) adobada con ajo, perejil, laurel, pimentón dulce y un toque de vino o brandy, asada lentamente al horno.

    El elemento diferencial. Se rocía el pan con el jugo o salsa resultante del propio asado, aportando gran jugosidad. 


 Elaboración

  

    Corta un buen trozo de pan gallego y ábrelo por la mitad. Puedes tostarlo ligeramente si prefieres que la miga absorba mejor la salsa sin ablandarse demasiado. 

   Impregna generosamente la base y la tapa del pan con el jugo del jamón asado. 

       Coloca las lonchas de jamón asado sobre la base del pan y vuelve a salsear por encima para mantener la carne tierna. 

      La receta tradicional manda no añadir ingredientes que disimulen el sabor del cerdo. Sin embargo, se puede añadir lechuga cortada fina o tomate fresco al gusto. 

      Cierra el bocadillo, envuélvelo en papel de horno y córtalo por la mitad para disfrutarlo caliente

Flores con todo mi cariño

     Desde Benicasim  mando estas flores a mis fieles seguidores y amigos. Son flores llenas de belleza y cargadas de energía positiva. Son vuestras y espero que os ayuden aunque sea un segundo.

                                    ¡Feliz domingo!













Fotografía: J Ruiz

sábado, 4 de julio de 2026

Bocadillos. Albóndigas

     

 No es un clásico, no aparece entre los más famosos bocadillos de España, pero es delicioso, tan solo hay que probarlo y seguro que repetirás. 

  Yo lo calificaría como bocadillo de aprovechamiento, en mi casa vi preparar muchos para el almuerzo del día siguiente. 


    Ingredientes  (2 bocadillos, 8 albóndigas):

          Pan con bastante miga

      Para las albóndigas

          300 g de carne picada de ternera

          ½ cebolleta pequeña

          ½ diente de ajo

           huevo M

          Tabasco al gusto

           Sal y pimienta


     Para la salsa

         1 cebolleta

         100 ml de vino blanco

         4 tomates maduros

         1 hoja de laurel

         Tabasco al gusto

         Hierbas provenzales


    Preparación:

     

Empezaremos picando muy finamente el ajo y la cebolleta necesarios para las albóndigas. En un bol amplio ponemos todos los ingredientes de éstas y mezclamos hasta obtener una masa homogénea.

     Con las manos cogeremos porciones de masa y les daremos forma redonda, de albóndiga. Con las cantidades indicadas os deberían salir unas 8 albóndigas. Enharinamos ligeramente cada una de las albóndigas y reservamos.   

   Ponemos una sartén a fuego alto, con abundante aceite de oliva y, cuando esté bien caliente, freímos las albóndigas. Una vez fritas, las sacamos y las ponemos en un plato sobre papel absorbente para que suelten el exceso de aceite. Reservamos hasta que tengamos la salsa.

    Vamos ahora con la preparación de la salsa para nuestro bocadillo de albóndigas. Picamos una cebolleta y la ponemos en una sartén a fuego medio con un chorrito de aceite de oliva para que se vaya pochando lentamente. Mientras se pocha la cebolleta, rallaremos los tomates para hacer la salsa.   

  Cuando la cebolla esté lista, subimos ligeramente el fuego, vertemos el vino y dejamos un par de minutos hasta que se evapore el alcohol. Añadimos los tomates rallados y la hoja de laurel, bajamos el fuego y dejamos cocinar a fuego medio-bajo durante unos 15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que se haya evaporado casi toda el agua de los tomates.   

 Trituramos la salsa con la batidora y devolvemos a la sartén. En este momento añadiremos una pizca de hierbas provenzales y tabasco al gusto, removiendo ligeramente para integrar todos los ingredientes. Añadimos las albóndigas a la sartén, mezclándolas para que se impregnen bien de salsa y dejamos tapadas unos minutos a fuego bajo para que se calienten.   

  Cuando las albóndigas estén listas, opcionalmente, cortamos unos cuadraditos de queso en lonchas, los ponemos sobre cada albóndiga y tapamos para que se derritan.

   Tostamos el pan y montamos el bocadillo colocando una buena cantidad de salsa como base y unas 4 albóndigas por pan.

   

La esclavitud en España. Negreros. Antonio López y López, I Marqués de Comillas

 

Antonio López y López, I Marqués de Comillas inició su inmensa fortuna durante su juventud en Cuba, donde participó activamente en el comercio ilegal de esclavos africanos y en la explotación de plantaciones. 

    De origen humilde en Comillas (Cantabria), viajó a Cuba siendo joven. En Santiago de Cuba, comenzó a consolidar su patrimonio a través de la intermediación y compra-venta de personas esclavizadas, que por entonces era un negocio sumamente lucrativo en las colonias.  

  Investigaciones exhaustivas, como las del historiador Martín Rodrigo Alharilla, documentan cómo López y su hermano Claudio realizaron más de un centenar de transacciones de personas esclavizadas tan solo entre 1850 y 1851, además de contar con permisos para vender muchas más. 

Las ganancias obtenidas en este comercio le permitieron diversificar sus inversiones. Adquirió ingenios azucareros, cafetales y fundó la Compañía de Vapores Correos de Antonio López.

  A su regreso a la Península, se convirtió en una de las mayores fortunas de España y fundador del Banco Hispano Colonial. Su cercanía y apoyo financiero al rey Alfonso XII motivaron que este le otorgara el título de Marqués de Comillas en 1878. Las redes empresariales y navieras del marqués facilitaron de manera continua el enlace comercial de la metrópoli con las colonias, lo que incluía el transporte de mano de obra esclava. 

  Incluso en su época, su cuñado Francisco Bru lo denunció públicamente en el libro La verdadera historia de Antonio López, acusándolo de amasar su fortuna a través del negocio negrero.

 Debido a su vinculación histórica y documentada con el tráfico de esclavos, el Ayuntamiento de Barcelona retiró en 2018 la emblemática estatua erigida en su honor en la plaza que llevaba su nombre.

viernes, 3 de julio de 2026

Bocadillos. Sardinas en aceite.

 

   Un clásico de los hogares españoles en los años 60 a 80. Un bocadillo rápido de preparar, nutritivo y económico. 




     Ingredientes
          Pan
          Sardinas en aceite
          Rúcula
          Lechuga
          Pepinillos
          Tomate
          Mostaza  

     Preparación
             Tostar ligeramente el pan  
         Coloca las sardinas escurridas 
         Toque crujiente (rúcula, lechuga o pepinillos) 
         Toque ácido (tomate o mostaza) 

 
   Se puede personalizar tu bocadillo de sardinas en aceite de múltiples maneras para hacerlo más gourmet o adaptarlo a lo se tenga en la nevera:
   Versión Mediterránea: Añade rodajas finas de tomate, cebolla morada y un puñado de rúcula. Puedes rociar unas gotas del propio aceite de la lata para potenciar el sabor. 
       Versión con aguacate: Machaca medio aguacate con un poco de limón y sal, unta esta pasta sobre el pan y coloca las sardinas encima. 
      Versión "a la antigua" con mantequilla: Una alternativa tradicional muy popular consiste en untar el pan con mantequilla (estilo pomada) antes de colocar las sardinas. 
    Versión gourmet con encurtidos: Mezcla las sardinas con mayonesa, alcaparras, pepinillos y un toque de albahaca fresca para darle mucho frescor