Embelesados por los paisajes del Forau d'Aiguallut, el Aneto y el plan de l´Escaleta y sin tiempo para recuperarnos, nos adentramos en el valle del Cinca.
Este valle nos ofrece paisajes, arquitectura, monumentos, gastronomía, enología, senderísmo, barranquismo y todo tipo ismos.
Comenzamos nuestro peregrinaje por Barbastro, con su catedral y su hospital de peregrinos, actualmente sede de la denominación de origen del vino Somontano. Continuaremos hasta Ainsa, donde se puede admirar el conjunto urbano y el establecimiento militar, para después adentrarnos en el valle a través de un congosto hasta Bielsa. Este pueblo se ha convertido en la puerta de Francia para todos aquellos que buscan el milagro en Lourdes. Para el resto, el milagro seguro está en Los llanos de la Larri.
El valle del Cinca es, en realidad, el valle del disfrute: se disfruta de sus vinos, de su gastronomía, de los paseos por las poblaciones, de los paisajes de los Llanos, de las montañas y de las cascadas.
Ainsa
Llanos de la Larri





















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