Que ni tu aspecto, ni tu cuna, ni tu condición marquen tu destino. Que nadie decida por ti.
Tu eres el único que puede decidir sobre el camino a seguir y el objetivo a conquistar. Tan solo tienes que querer, trabajar y creer en ti mismo.
Si no te lo crees, observa a Caramelo el burro que se cree un caballo.
Cortesía de mi amigo Carlos.
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