Desde que tengo memoria, las lilas han acompañado mi vida, me traen recuerdos muy queridos. Recuerdos de personas, de situaciones, de sensaciones... todos ellos muy íntimos y sentidos.
Todas las primaveras espero con impaciencia el milagro de la floración del lilo para embelesarme con su presencia y embriagarme con su fragancia.
En cada una de las pequeñas flores del lilo veo imágenes de la tía Juliana, de mis padres, de mis hermanos, de algunos vecinos... Veo baños en la piscina, guerras de agua, cenas veraniegas de tortilla con pimientos y desayunos de café con churros, porras o pan frito.
Los lilos siempre irán unidos a mi infancia y también a mi vida.
Cuando regalo -como ahora a vosotros- mis lilas, lo hago como una muestra del cariño y del respeto que os tengo, amigos míos Facebukeros.
Cuando regalo -como ahora a vosotros- mis lilas, lo hago como una muestra del cariño y del respeto que os tengo, amigos míos Facebukeros.
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Fotografía: J Ruiz
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