jueves, 1 de mayo de 2014

Girona.

  Comencé el periplo transpirenaico hace meses, en Figueres.  Ahora nos encontramos en   Pamplona, os he ido narrando mis impresiones de lo que visto y sentido en los lugares que he visitado. 
  He pasado por alto muchos sitios, seguramente de manera injusta, pero es posible que no hayan suscitado en mí ninguna sensación especial. Quizá sea que los visitara en un momento poco adecuado para dar una opinión solvente sobre el paraje en cuestión. 
  Algo así me sucedió en la franja que separa Figueres del Mediterráneo. Visité este destino durante los días más calurosos del mes de agosto, en un ambiente sobrecargado de turistas. En esas circunstancias no era oportuno opinar.
  Ahora, que he vuelto al lugar en primavera, puedo juzgar con más justeza. Eso es lo que haré en los tres próximos artículos que dedicaré a la comarca del Ampurdán. 

   Girona es sosiego, quietud, tranquilidad. Girona es  recovecos, misterio y magía. Girona es piedra.





































Fotografía: J. Ruiz 

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