jueves, 4 de septiembre de 2014

Jardines, flores y fantasma.

       Todo palacio que se precie tiene fantasma, jardines y flores. El palacio de invierno de Viena tiene unos jardines que, sin ser los mejores de la ciudad, sobresalen de los demás por la paz, tranquilidad y sosiego que se respira en ellos. 
    Si te sientas en alguno de los numerosos bancos que abrazan la rosaleda podrás escuchar el silencio, solazarte con la vista de las flores que brotan por doquier, y con suerte verás una hermosa joven de larga cabellera cubierta por una sabana que deambula por el recinto. ¿El fantasma de Sisi? 
  No lo sé, decidlo vosotros; en una de las siguientes instantáneas, escondida, se la puede ver observándonos.























Fotografía: J Ruiz

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