Todos los años sucede lo mismo y este no iba a ser una excepción. Previo a la invasión del general Invierno, nos llega como avanzadilla en misión de exploración, el comandante Otoño. No sabemos exactamente cuándo, pero un día sentimos que está entre nosotros y hay que despedir a prisa y corriendo al rey Verano.
Los hormigas desaparecen, los hongos crecen de un día para otro, las hojas cambian el verde por el dorado, los frutos del bosque nos hipnotizan con sus vivos colores, se escucha la berrea de los ciervos y el mundo animal cambia la camiseta de verano por el abrigo algodonoso del invierno.
Es el momento de recolectar castañas, nueces y bellotas. Hay que patear el bosque en busca de boletus y niscalos.
Es tiempo de preparar las chimeneas y las estufas, de colocar las faldas a la mesa camilla para saborear, al calor de la lumbre, los frutos del comandante.
Fotografía: J. Ruiz
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