domingo, 30 de noviembre de 2014

Garbeo por Chinchón

   La visita a la villa de Chinchón comienza desde las alturas, junto al castillo, otro día poderoso baluarte, y hoy decrépita edificación en ruinas.
   Desde esta atalaya contemplamos cómo las casas blancas se apiñan en torno al eje central que forma su plaza mayor.
   En el descenso hacia la plaza nos encontramos el convento de las clarisas, la ermita de San Roque, casas blasonadas a izquierda y derecha, hasta llegar a las puertas de la plaza, donde el convento de San Agustín -hoy Parador Nacional- nos da la bienvenida.
   La plaza Mayor, de arquitectura popular, es una plaza clásica de la Edad Media; las primeras casas con soportales y balcones.  Los edificios son de tres plantas, con galerías  y 234 balcones de madera denominados claros.  Desde su construcción, la plaza ha albergado numerosas actividades: fiestas reales, proclamaciones, corral de comedias, corridas de toros, ejecuciones, autos sacramentales, actos religiosos, políticos y militares, plató de cine, etc.
   Tenemos que tomar altura de nuevo para visitar la iglesia de la Asunción, que alberga un cuadro de Goya, la Torre del Reloj, el Teatro Lope de Vega y la casa donde habitó Francisco de Goya.
   Chinchón  es una villa tranquila, sosegada y entregada al turismo, donde de pueden visitar bodegas y cuevas o degustar los asados, platos de caza, sus dulces típicos (tetas de novicia y pelotas de fraile) y terminar con los anises dulces o secos.
   Una villa madrileña para visitar y dejar que disfruten los sentidos.


Castillo de los Cabrera.





Convento de las Clarisas.


Ermita de San Roque.



Convento de San Agustín. 


Plaza Mayor.



Lavadero y fuente.




Vista Panorámica.




Teatro Lope de Vega.



La Asunción de Goya.



Torre del Reloj. 



Casa de Goya.


Plaza Mayor.









Fotografía: J Ruiz 

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