domingo, 9 de noviembre de 2014

Reducción de proceso indepenvecinal con salsa de galletas al anís.

  Mañana es 10 de noviembre, el 10 de noviembre de 2014, nada más y nada menos. Por fin mañana alcanzaremos nuestro más anhelado deseo. Mañana llegaremos a  la meta de un largo recorrido. Todo comenzó hoy hace un año, justo un año. 

  Parece que fue ayer cuando en la junta general de vecinos, los propietarios de los pisos bajos después de reclamar una bajada de la cuota participativa, al no entender por qué no pagábamos menos si apenas utilizábamos el ascensor, al no  ser responsables de las goteras de la azotea, ni de que nuestras fachadas se deterioren menos que las altas, etc... Recibimos un no por respuesta.
   Fue alucinante, electrizante. En un plis plas nos constituimos en indepenvecinos, desempolvamos la historia de la primera reunión constitutiva de la comunidad y convocamos el plebiscito de mañana, 10 de noviembre.
    El camino ha sido duro, hemos recibido todo tipo de zancadillas, amenazas, insultos, pero nosotros, impertérritos y amparados en la democracia y en el derecho a decidir, erre que erre hasta el final.
   Mañana lo vamos a conseguir, no importa que no tengamos un censo de propietarios de todos los pisos, ni que los votantes estén al corriente de pago de la comunidad, es más, no importa si los que votan son propietarios o alquilados, (pobrecillos, los alquilados también quieren votar); no importa, tampoco, que las urnas sean cajas de galletas María y las papeletas etiquetas de anís del mono. No importa.
   Ya está bien de los prepotentes de los pisos altos que siempre imponen su voluntad y nos sangran con derramas inmisericordes, nos tiran las basuras, las pinzas de tender y alguna que otra prenda por los patios. 
   Mañana por fin, seremos indepenvecinales. ¡Viva la comunidad indepenvecinal de San Genaro, 14 pisos bajos!
   

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