La ruta, que comenzó siendo transpirenaica, ahora es transcantábrica. Nos encontramos en una zona de extraordinaria belleza paisajística y monumental, ello nos obligaría a detenernos en cada población, pero no siempre se dispone de tiempo para hacer lo que se quiere. Es una pena tener que dejar atrás villas y pueblos hermosísimos como Comillas, San Vicente de la Barquera, Tina Mayor y menor y un largo etcétera.
Hoy dedicaremos el día a recorrer el camino que une Panes y Fuente Dé a través del desfiladero de la Hermida.
Salimos de Panes y poco a poco el desfiladero se va estrechando, a la vez que la carretera no deja de retorcerse, con el río a la izquierda y las rocas a la derecha y a veces encima de la cabeza.
Salimos de Panes y poco a poco el desfiladero se va estrechando, a la vez que la carretera no deja de retorcerse, con el río a la izquierda y las rocas a la derecha y a veces encima de la cabeza.
Hacemos una parada al llegar a la iglesia románica de Santa María de Piasca, con el pretexto de admirarla. Pero hay que reconocer que también obligados por la necesidad de dejar descansar el coche.
Nuestro camino continua hasta Potes, centro neurálgico de la comarca. En este pueblo se celebran mercados semanales en los que es posible encontrar los productos de la zona. También podemos relajarnos contemplando las aguas vertiginosas de un río que busca desesperadamente el mar.
Nuestro recorrido termina en Fuente Dé, a la entrada del cable que nos ha de subir hasta las cumbres de los Picos de Europa. El miedo y el riesgo merecen la pena.









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