Emprendemos nuestro camino dejando atrás pueblos, playas y parajes preciosos como Noja, Isla, Gracedo, Galizano, Langre etc... con la vista puesta en Santander.
Cualquier rincón en el que te detengas merece la pena, pero al llegar a Santander todo se vuelve especial. Los edificios se mezclan con el mar, los barcos con las iglesias, el mercado del mar con el Casino y sobre todo sobresale la Magdalena con su universidad.
Santander es una ciudad para pasear, para correr, para sentarse, para observar. Santander es una ciudad para vivirla.
Rutas por Cantabria.





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