sábado, 3 de enero de 2015

Más le vale señor de Guindos que el miedo continúe.


  Ser economista, ministro de Economía y Competitividad, pertenecer al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, haber ocupado puestos de responsabilidad durante la presidencia de Aznar y haber trabajado  en compañías de servicios financieros, ser miembro del consejo asesor de Lehman Brothers en Europa y director de dicha entidad en España y Portugal hasta su quiebra en 2008, desempeñar el puesto de director del Instituto de Empresa y sentarse en el consejo de Administración de Endesa, no le avalan como político y, mucho menos, como estadista.

    A la supuesta valía profesional teñida por algunos borrones como su paso por Lehman Brothers, donde fue corresponsable del hundimiento económico de medio mundo, hay que unir la política económica equivocada implantada en España donde todo se basa en estrujar al pueblo y a sus trabajadores, con recortes salariales, subidas de impuestos a las clases medias y reparto de hambre y pobreza entre los obreros. Mientras, las grandes fortunas continúan subiendo como la espuma.
    Ahora el señor de Guindos, en un arrebato de optimismo o en un desprecio a la mayoría del pueblo español, suelta la frase: "Los españoles han perdido el miedo a perder su trabajo".

   Señor de Guindos, usted no sabe nada sobre la clase trabajadora,  ni lo que sienten ni dejan de sentir.
   Mire usted, don Luis, en España efectivamente hay algunos españoles que hemos perdido el miedo a perder el trabajo, porque ya lo hemos perdido y con nuestra edad no lo volveremos a encontrar. Incluso algunos no lo han tenido nunca. Muchos otros, que también han perdido el trabajo, mantienen alguna esperanza de encontrar otro y por ello tienen miedo, mucho miedo a expresarse, a manifestarse. Temen aparecer en listas negras o en las  redes sociales donde beben las empresas. Y  por fin están los afortunados que mantienen aún un puesto de trabajo. Estos últimos no tienen miedo, no lo tienen porque están cagados ante la perspectiva de perderlo, de no poder sostener a sus familias ni hacer frente a sus hipotecas. las piernas no les sujetan cuando se comenta un ERE o una estructuración en su empresa.
    Su desafortunadísima frase, no solo indica su absoluto desconocimiento de los problemas del pueblo que gobierna, también muestra su insensatez  y su falta de empatía.  Usted no advierte, que dadas las circunstancias, si su frase albergara algún viso de verdad, el primero que debería tener miedo es usted mismo, después sus compañeros de gobierno con el presidente al frente y, finalmente su partido que le ha arropado después de su desafortunada afirmación.
      Pida a Dios, don Luis de Guindos, que los trabajadores españoles sigan teniendo miedo a perder su empleo y continúen sujetado el tinglado del Estado, del que ustedes comen. 
 

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