Última etapa, si el cuerpo aguanta. La jornada la cubriremos con el piloto de la reserva de fuerzas encendido y con el tanque de la ilusión, autoestima y alegría por cumplir con el reto planteado, rebosando.
Con esta energía no se anda, se vuela y los últimos tortuosos kilómetros, pasaran en un santiamén. Solo nos restará la subida al faro por la tarde para contemplar la puesta de sol.
Ese será el momento culminante de este camino de los Ruiz 2016, nosotros y el sol. Solos, sin intermediarios, a pecho descubierto.
Descripción.
Dilatada etapa. Hasta la aldea de Hospital es un espectáculo gracias a las vistas de un encajonado río Xallas. Cómodas pistas por un paisaje de repoblación visitas a las ermitas de La Virgen de las Nieves y San Pedro Mártir, y el cruceiro da Armada obsequia con las primeras vistas del Cabo de Fisterra. Cee y Corcubión bien merecen una visita pausada antes de ascender a San Roque y bajar hasta Amarela y Estorde. Sardiñeiro y el Camino Real descubren de nuevo Fisterra y el extenso arenal de Langosteira, que conduce hasta la villa del fin del Mundo y al faro donde la última porción de tierra expira en el Atlántico.
Descripción.
Dilatada etapa. Hasta la aldea de Hospital es un espectáculo gracias a las vistas de un encajonado río Xallas. Cómodas pistas por un paisaje de repoblación visitas a las ermitas de La Virgen de las Nieves y San Pedro Mártir, y el cruceiro da Armada obsequia con las primeras vistas del Cabo de Fisterra. Cee y Corcubión bien merecen una visita pausada antes de ascender a San Roque y bajar hasta Amarela y Estorde. Sardiñeiro y el Camino Real descubren de nuevo Fisterra y el extenso arenal de Langosteira, que conduce hasta la villa del fin del Mundo y al faro donde la última porción de tierra expira en el Atlántico.
El itinerario.
Descendemos la calle del albergue y giramos a la derecha para salir de Olveiroa por la pista asfaltada. Avanzamos por la ladera de la montaña con unas vistas increíbles del río Xallas, que fluye encajonado por una tupida vegetación.
Continuamos por la izquierda, en dirección Fisterra, y pasada la fábrica dejamos la carretera por la derecha para tomar una buena pista rodeada de un paisaje abierto de tojos, pinos y eucaliptos.
Se puede ir hacia Corcubión tomando el paseo más cercano a la playa. Hay un mojón jacobeo que nos desvía por la parte de atrás pero merecen más las vistas al mar y el puerto.
Junto al templo tomamos las escaleras de la derecha y por la calle de las Mercedes vamos al campo do Rollo, con parque infantil. En este punto ascendemos por una calzada que nos gratificará con unas bonitas vistas de Corcubión y Cee.
Más adelante, tras cruzar la carretera, tomamos un camino que desciende nuevamente hasta la AC-445. Casi siempre por el arcén pasamos Amarela y después Estorde. A la entrada de Sardiñeiro dejamos un trecho la carretera para regresar a ella y la abandonamos a la altura de la rúa Nova.
Finaliza en un mirador sobre Fisterra y el Cabo (Km 27,5). Tras cruzar de nuevo la carretera descendemos súbitamente para rodear la cala del Talón. Otro breve tramo de carretera conduce hasta Calcoba, donde brota el extenso arenal de Langosteira.
Muchos peregrinos deciden recorrer este tramo a pie de playa, un recorrido más auténtico, aunque el camino oficial avanza tras las dunas. Se accede a Fisterra por el barrio de San Roque y se pasa junto a la cruz de Baixar, un crucero de granito del XVI. En el anverso está representado Cristo crucificado y en el reverso María Inmaculada con el niño Jesús (Km 30,7). Por la calle Santa Catalina se llega a la calle Real, donde está el albergue público y donde nos darán la Fisterrana.
Este no es el fin, aún debemos ascender hasta el Faro. Tras el albergue pasaremos junto a la capilla de Nuestra Señora del Buen Suceso, iglesia barroca de 1743 situada en la plaza de Ara Solis. El crucero muestra a Cristo crucificado y a la Virgen del Socorro. Ya en la carretera de acceso al Faro se encuentra la iglesia de Santa María das Areas, su origen se remonta al siglo XII. Alberga la talla gótica del Cristo de Fisterra, una imagen envuelta en leyendas. Tiene Puerta Santa y un Santiago Peregrino del siglo XVII.
El ascenso por carretera es bastante llevadero y a mitad de la subida veremos una moderna escultura de un peregrino medieval. El mojón de los 0 kilómetros nos da la bienvenida al entorno del Faro. Fue construido en 1853 en base al diseño de Félix Uhagón. El edificio de la entrada se conoce como La Sirena y es de 1889. En él se aloja el Centro de Información Turística gestionado por la Asociación Neria de la Costa da Morte, donde dan asesoramiento, sellan credenciales y recaban estadísticas (Teléfonos: 670 29 27 20, 981 70 60 28). Los pueblos prerromanos ya adoraban al sol desde este punto geográfico tan sugerente. Verlo esconderse bajo las aguas del océano es un espectáculo único y el remate de toda una peregrinación hasta el final de la Tierra.



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