Unas vienen y otras se van, pero el teatro se queda. Mientras que sea así, nuestra integridad moral e intelectual estará a salvo.
César & Cleopatra
hasta el 5 de junio de 2016
La erótica del poder, el poder de la erótica
En el limbo de la eternidad Cesar y Cleopatra, dos de los mayores hitos del poder y la seducción, de la erótica del poder y del poder de la erótica, se reencuentran en 2015. Dos amantes, dos cómplices, dos aliados, dos formas de ejercer el poder, como hombre y como mujer, se enfrentan o se suman. Desde su perspectiva de hoy recuerdan, ironizan y debaten sobre lo que vivieron y lo que han visto suceder en el mundo desde aquel lejano día de su muerte. Unas veces rescatan lo que en sus bocas pusieron los poetas, y otras vuelan en libertad por situaciones que la Historia ha relatado con mayor o menor verdad. En sus recuerdos se ven a sí mismos en su momento real vivido hace más de dos mil años. Dos Cesares, el eterno y el real, y dos Cleopatras, la eterna y la real, se entregan a un apasionante juego, a un combate a cuatro, donde lo que fue, lo que pudo ser y no fue, lo que hubieran hecho de volver a vivir y lo que de ninguna manera quisieran repetir genera un conflicto lleno de humor y emoción. Los cuatro recorren desiertos, palacios, ríos y mares transportándonos mágicamente en sus divinas alas. Una propuesta bella y salvaje, divertida y dramática. La música, la danza y la luz sirven de armas y de artes a cuatro grandes actores que van a hacer gozar y pensar al espectador con el más puro teatro…
Duración: 1 hora y 30 minutos.
ANIMALES NOCTURNOS

Una obra que reflexiona sobre la inmigración y las relaciones de pareja. “El zorro sabe muchas cosas; el erizo sólo una pero importante”. Juan Mayorga pone en escena a dos vecinos a los que la Ley de Extranjería sitúa en diferentes posiciones sociales: con “derechos” y “sin derechos”. Del encuentro de estos dos vecinos, surgirá una relación marcada por el miedo y la tentación de dominar al otro, que se extenderá a sus respectivas parejas.
Teatro María Guerrero.
La rosa tatuada
de Tennessee Williams
29 de abril al 19 de junio de 2016
Tennessee Williams nos cuenta la historia de una mujer que ha perdido a su marido y decide encerrarse a guardarle luto para siempre. Producto de una educación estructurada y tradicional está convencida de que eso es lo que hay que hacer. Ella vive según las normas impuestas sin ser consciente de que justamente esa es la causa de su sufrimiento.
Además, Serafina es inmigrante y consigue el respeto de sus vecinos con un comportamiento “intachable”. Pero poco a poco descubre la hipocresía de su vida y, sin proponérselo, afloran sus deseos no reconocidos.
Tiene que elegir entre el sexo y la muerte, entre la vida y el ostracismo. Y elige vivir, no puede dejar pasar su vida como si tuviera otra, porque no la tiene.
La obra de Tennessee Williams, reflejo de su propia vida, estaba marcada por la caída de un mundo al que pertenecía, siempre presente en sus atormentados, solitarios, reprimidos e incomprendidos personajes.
Con esa sensibilidad, el autor construye unos seres que son víctimas de sí mismos viviendo en un mundo en el que los sueños no tienen lugar, en un mundo que les impide encontrar la felicidad.
Un mundo puritano que contrasta deliberadamente con la realización de sus más ocultas pasiones, una situación que se complica cuando las inclinaciones sexuales no se corresponden con las normas establecidas por la moral conservadora por la que deben regirse.
A su vez, el autor muestra cómo esta sociedad hermética, que predica una vida austera, se salta continuamente sus propios cánones, pues no le importa abusar del débil para obtener beneficios aunque de cara a la galería todo quede justificado.
Además, Serafina es inmigrante y consigue el respeto de sus vecinos con un comportamiento “intachable”. Pero poco a poco descubre la hipocresía de su vida y, sin proponérselo, afloran sus deseos no reconocidos.
Tiene que elegir entre el sexo y la muerte, entre la vida y el ostracismo. Y elige vivir, no puede dejar pasar su vida como si tuviera otra, porque no la tiene.
La obra de Tennessee Williams, reflejo de su propia vida, estaba marcada por la caída de un mundo al que pertenecía, siempre presente en sus atormentados, solitarios, reprimidos e incomprendidos personajes.
Con esa sensibilidad, el autor construye unos seres que son víctimas de sí mismos viviendo en un mundo en el que los sueños no tienen lugar, en un mundo que les impide encontrar la felicidad.
Un mundo puritano que contrasta deliberadamente con la realización de sus más ocultas pasiones, una situación que se complica cuando las inclinaciones sexuales no se corresponden con las normas establecidas por la moral conservadora por la que deben regirse.
A su vez, el autor muestra cómo esta sociedad hermética, que predica una vida austera, se salta continuamente sus propios cánones, pues no le importa abusar del débil para obtener beneficios aunque de cara a la galería todo quede justificado.
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