jueves, 19 de mayo de 2016

Hipocresía en estado puro.

   Si las personas que nos dirigen y gobiernan no son capaces de decir lo que realmente piensan y sienten sobre cualquier tema, ¿qué podemos esperar de ellos? ¿En qué manos están nuestras vidas y las de nuestros hijos?
   Está claro que esta gente nos venderá por un puñado de votos que les aseguren el descanso de sus posaderas en una poltrona. 
   Ni siquiera han aprendido que nunca se puede tener contento a todo el mundo y que, cuando se tiene alguna responsabilidad, hay que saber que no todos estarán de acuerdo con las decisiones que tomen. Aguantar el descontento de los ciudadanos  va en el sueldo y deben acostumbrarse a asumirlo.
    Prohibir la muerte del toro de la vega y permitir su maltrato es como prohibir la muerte de las mujeres a manos de sus parejas y no la violencia de género.
   ¿Hay alguna diferencia? ¿Son diferentes las violencias? ¿Hay matratadores de primera y de segunda? ¿Hay cordura en nuestros políticos?
    Señores, si están de acuerdo con la fiesta del toro de la vega, lo dicen claramente y si no lo están, también. 
    Podría terminar diciendo que hay que tener un par de huevos, pero eso me pondría a la altura de un ex ministro de cuyo nombre no quiero acordarme. 
   Lo que hay que tener es coherencia y lo demás es hipocresía en estado puro.

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