Jerez y las bodegas tienen un pasado, un presente y un futuro irremediablemente unidos.
Nadie entiende ni concibe las unas sin la otra y viceversa. Es como el huevo y la gallina, que no se sabe quien fue primero.
La visita a cualquiera de las bodegas de Jerez es una experiencia muy interesante. Si termina con una degustación de sus caldos, puedo asegurar que será inolvidable.
Fotografía: J Ruiz
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