Las fiestas de San Isidro y la tradicional romería de la Pradera, son un fiel reflejo de lo que es Madrid y sus gentes.
No podemos decir algo en concreto de ellos. Son pinceladas diferentes que por si solas no dicen nada, pero que todas juntas y vistas de lejos constituyen una obra de arte viviente.
Madrid es un mosaico dinámico al que gusta observar, admirar, incluso al que hay gente que se suma aportando otra tono, otro matiz que hace diferente el resultado, nunca el mosaico es igual.
Madrid es un mosaico dinámico al que gusta observar, admirar, incluso al que hay gente que se suma aportando otra tono, otro matiz que hace diferente el resultado, nunca el mosaico es igual.
A continuación voy a compartir con vosotros algunas teselas que conforman el mosaico de la Pradera de San Isisdro 2016.
Madrilenos y madrileñas ataviados con trajes de chulapas y chulapos se dirigen a rendir pleitesía al Santo Patrón San Isidro.
Madrileños somos todos y no somos ninguno. Para ser madrileño basta con vivir aquí, pero sin renunciar a nada.
Las rosquillas del santo por doquier. Listas, tontas, de Santa Clara, del Santo, de Alcala y yo que se más.
El mantón bien llevado es lo que da porte y distinción a una chulapa de Madrid
El organillo y la organillera se trasladan estos días de la calle Preciados a esta pradera para amenizarnos el paseo con sus melodías.
Chulapos y chulapas se aglomeran alrededor del barquillero para bailar sus chotis sobre un ladrillo.
Un segoviano, madrileño de adopción, que ha bailado el chotis hace un rato y que dentro de otro bailará goyescas con el traje apropiado.
Grandes y pequeños disfrutan de este ir y venir de gente, que cantan y bailan.
Todos con el objetivo de saludar a Isidro, santo y zahorí madrileño.
Hasta el señor obispo de Madrid viene rodeado de una corte de curas y monaguillos a celebrar la santa misa en la mismo lugar donde dentro de pocas horas oficiara cualquier grupo rock.
Madrid nos observa desde el horizonte y se alegra de que disfrutemos con su patrón.
Hasta del lejano oriente llegan gentes que al beber el agua del Santo, quedaran empadronados en Madrid.
¿Se puede llevar mejor el mantón y el traje de goyesca?
Gente y más gente, vestidos, sin vestir de todas las formas.
Hasta los perrillos llevan el traje con garbo.
La hora de comer se acerca y los zarajos, entresijos, gallinejas, chorizos, morcillas y pancetas nos dan voces para que los llevemos a la hierba.
Poco a poco nos vamos retirando del bullicio y la fiesta, no sin antes preguntarnos ¿Serán estos los trajes típicos de los madrileños de la Pradera del futuro? Quien sabe.












































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