sábado, 7 de mayo de 2016

Pensamientos de Confucio

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   Amigo Confucio.
 Cuanto mejor nos iría si nuestros políticos dedicaran una hora al día a repasar tus pensamientos.
   Como ellos no lo hacen, deberemos ser nosotros, el pueblo, los que pongamos en marcha tus pensamientos. 

Lo que quiere el sabio lo busca en sí mismo; el vulgo lo busca en los demás. 

Los hombres se distinguen menos por sus cualidades naturales que por la cultura que ellos mismos se proporcionan.  

Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa en la virtud, y el hombre sabio la ambiciona.  

Trabaja en impedir delitos para no necesitar castigos. 

¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir. 

Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes, deberá acomodarse a frecuentes cambios. 

El silencio es un amigo que jamás traiciona.

El noble promueve lo que tiene de hermoso el hombre, el vil lo que tiene de feo.

Mejor que el hombre que sabe lo que es justo es el hombre que ama lo justo.

Si uno se sabe de memoria las trescientas piezas del cancionero, pero cuando se le encargan las funciones de gobierno no es capaz de desempeñar (el puesto), o mandado en calidad de enviado al extranjero no se sabe contestar por sí mismo, ¿de qué sirve tanta erudición?

El noble sólo busca la verdad y no se aferra con ciega obstinación a su criterio.

Cuando las familias individuales han aprendido la bondad, entonces la nación entera ha aprendido la cortesía.

Sólo quien no repara la falta que ha cometido (no se enmienda) incurre de veras en falta.

Si el príncipe es justo, nadie será injusto; si el príncipe es bondadoso, nadie será cruel.

El que no es fiel y sincero con sus amigos, jamás gozará de la confianza de sus superiores.

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