Todos los Caminos de los Ruiz tiene una prueba final. A pocas semanas del inicio, se comprueba el estado físico y mental de los caminantes.
El primer camino tuvo la Ruta del Cares como prueba angular; el segundo, la ruta del Oso; el tercero, Molinos de Razón, y este que está por iniciarse ha tenido la subida a la laguna de Cebollera.
La laguna de Cebollera se encuentra en la sierra del mismo nombre, entre la Rioja y Soria, muy próxima al puerto de Piqueras. La laguna es de origen glaciar, pudiéndose observar fácilmente la morrena por donde se desplazó el glaciar hacia el valle de Tera.
Las condiciones climáticas y el acceso se adaptaban como un guante a lo que se quería probar. Este año esperamos un camino muy montañoso, con mucha lluvia, barro y frío.
El día 1 de mayo nos encontramos con un día muy frío en el valle, con fuertes rachas de viento, incluso se podía observar nieve en la cumbre. La subida a la laguna es una cuesta empinada, con un desnivel bastante importante.
A eso de las 8 de la mañana, un grupo nutrido de Ruiz´s se dispuso a intentar llegar a la laguna. En el lugar donde abandonamos el coche, el termómetro marcaba -1. Así que con ropa de mucho abrigo comenzamos a caminar por una rampa que poco a poco se fue endureciendo hasta acabar casi, casi en una pared llena de piedras sueltas donde había que tener precaución para no resbalar.
Según avanzábamos hacia la laguna, las pozas y charcos de agua empezaron a aparecer totalmente helados. La nieve hizo aparición y con ella el peligro de resbalones y caídas.
A cien metros de la laguna, al salir a una zona descubierta, el viento era huracanado y gélido. Las plantas tenían envoltorio de hielo y en el centro de la laguna flotaban trozos de hielo como si de un combinado se tratara.
Estuvimos el tiempo justo de hacer unas fotos y rápidamente nos dispusimos a bajar. En mi vida he tenido la sensación de frío que sentí en la Cebollera.
La bajada fue con bastantes resbalones, tropezones y algún que otro susto de torcedura de tobillo. No obstante, gracias a Dios, llegamos al coche bien y muy contentos de haber cumplido el objetivo y de comprobar que los integrantes del Camino de los Ruiz 2016 están en forma y pletóricos de ánimos.
Fotografía: J Ruiz
Según avanzábamos hacia la laguna, las pozas y charcos de agua empezaron a aparecer totalmente helados. La nieve hizo aparición y con ella el peligro de resbalones y caídas. A cien metros de la laguna, al salir a una zona descubierta, el viento era huracanado y gélido. Las plantas tenían envoltorio de hielo y en el centro de la laguna flotaban trozos de hielo como si de un combinado se tratara.
Estuvimos el tiempo justo de hacer unas fotos y rápidamente nos dispusimos a bajar. En mi vida he tenido la sensación de frío que sentí en la Cebollera.La bajada fue con bastantes resbalones, tropezones y algún que otro susto de torcedura de tobillo. No obstante, gracias a Dios, llegamos al coche bien y muy contentos de haber cumplido el objetivo y de comprobar que los integrantes del Camino de los Ruiz 2016 están en forma y pletóricos de ánimos.
Fotografía: J Ruiz



















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