Después de tres semanas de confinamiento domiciliario y oteando el horizonte próximo, creo debemos ser lo más FLEXIBLES posible, FLEXIBLES física y mentalmente.
Hay que ser FLEXIBLES como los juncos, que se dejan mecer por el aire pero sin llegar a tronchase nunca, para volver a su posición inicial en cuanto la calma se impone.
¡ÁNIMO! ¡FLEXIBILIDAD!
Fotografía: J Ruiz

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