De todos es sabido que La Catedral Nueva de Plasencia guarda un tesoro artístico: La sillería del coro, realizada por el Maestro Rodrigo Alemán. Sin duda, es una de las mejores sillerías de toda España y cuenta con alguna particularidad y con una curiosa leyenda…
Entre figuras de santos, escenas bíblicas, animales o monstruos míticos, el autor intercala un buen número de escenas satíricas y aprovecha para caricaturizar a personajes de la Iglesia.
Cuenta la leyenda que los mandatarios de la Iglesia se indignaron cuando descubrieron las escandalosas figuras y mandaron cambiarlas al Maestro Rodrigo, a lo que este contestó: “ni Dios mismo podría hacer una obra mejor". Se salvó de la Inquisición y quizás de la hoguera, aunque fue encerrado en una de las torres de la Catedral y se le obligó a seguir trabajando. Como le necesitaban se le proporcionaba todo lo que pedía.
El Maestro decidió escapar de su prisión… volando. Así que para alimentarse mandaba traer gran cantidad de aves de todo tipo, siempre sin desplumar. Comió muy poco, para perder peso y guardó con cuidado todas las plumas. Y comenzó a hacer ensayos con las aves y a sacar proporciones como "...para sostener dos libras de carne, se necesitaban cuatro onzas de plumas...". Calculó con su propio peso las proporciones adecuadas, se fabricó unas alas con maderas ligeras y telas y cubrió todo su cuerpo y las alas con gran cantidad de plumas pegadas con engrudo.
Se lanzó desde lo más alto de la torre. Todo Plasencia le vio volar y sobrevolar las murallas. Según unas versiones murió al estrellarse contra un puente, pero otras dicen que aterrizó fuera de la ciudad y nunca se volvió a saber de él…
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