Esta tarde nos escapamos nuevamente y nos vamos a Cala Galdana. La suerte que vamos a tener es que no hay nadie o casi nadie.
Si ignoramos los bloque de apartamentos y hoteles, podemos imaginar que estamos en un paraíso Mediterráneo, sin tocar por la mano de hombre. ¡Impresionante! ¿Verdad?



Fotografías: J Ruiz



















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