-Es mejor actuar y arrepentirse que no actuar y arrepentirse.
-El león no puede protegerse de las trampas y el zorro no puede defenderse de los lobos. Uno debe ser por tanto un zorro para reconocer trampas y león para asustar a los lobos.
-Para entender la naturaleza de la gente, uno debe ser un príncipe y para entender la naturaleza del príncipe, uno debe ser la gente.
-Donde la voluntad es grande, las dificultades no pueden ser grandes.
-Es mejor ser amado que temido, si no puedes ser ambos.
-El hombre olvida antes la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.
-Los hombres en general juzgan más por las apariencias que por la realidad. Todos los hombres tienen ojos, pero pocos tienen el don de la penetración.
-La guerra es solo cuando es necesario; las armas son permisibles cuando no hay esperanza excepto en las armas.
-El príncipe prudente debe preferir rodearse de hombres de buen juicio a los que dará la libertad de decirle la verdad.
-No hay nada más difícil de emprender, ni más dudoso de hacer triunfar, ni más peligroso de administrar que la elaboración de un nuevo orden.



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