Se encuentran cerca de la puerta de O´Donell, junto a la montaña artificial o de los gatos y dandose la mano con la casita del Pescador.
El templo era de una sola nave y su existencia está documentada desde 1250. Su nombre se lo debe a que allí reposó el cadáver de este san Isidoro en su traslado de Sevilla a León.
La ermita se ubicaba extramuros de Ávila, fue perdiendo relevancia y feligreses, hasta que en el año de 1876, durante una de las desamortizaciones, un particular los adquiere, para posteriormente venderlas en 1893 a la Real Academia de Historia que los instala en los jardines del Museo Arqueológico Nacional.
En 1896, Cánovas del Castillo muestra un gran interés por estos restos y logra que las ruinas le sean cedidas al Ayuntamiento de Madrid quien, en marzo del mismo año, las ubica en el Parque del Retiro.
Las Ruinas se componen de un paredón recto de mampostería de ladrillo visto con un arco de medio punto sobre columnas y jambas y el ábside con sus ventanales y columnas adosadas. Su orientación es incorrecta ya que el ábside apunta al sur en lugar de al este, como es preceptivo en un edificio de origen medieval.




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