
El Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana nace de una idea que se fraguó simultáneamente con la realización del puente que une las calles de Eduardo Dato y Juan Bravo, y fue proyectado por los propios ingenieros autores del viaducto José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón, a los que se sumó el artista Eusebio Sempere. Mientras que esta obra de ingeniería se construyó entre 1968 y 1970, el Museo se abrió en 1972 con una breve muestra de la escultura de las vanguardias históricas y una gran representación de la generación de los años cincuenta que en aquel momento se hallaba en plena madurez y contaba con reconocimiento mundial.
La fuente-cascada que brota bajo el extremo occidental del puente se realizó a la vez que éste y forma parte de la colaboración de Eusebio Sempere Juan con los ingenieros, para dotar de contenidos estéticos a unos espacios residuales difíciles de incorporar a la vida urbana con dignidad.
La fuente se compone de un vaso de geometría recta y planta ortogonal en forma de T, con un tamaño aproximado en planta de unos 24 x 12 m, y una profundidad de 50 cm, En el estanque apoyan dos columnas de soporte del puente y otras dos de apoyo de la pasarela peatonal que comunica las dos escalinatas de bajada desde la calle de Serrano. A la derecha, en el canto de la pasarela peatonal que cruza sobre el estanque, hay una placa de acero inoxidable en la que figura la inscripción grabada: Eusebio SEMPERE (1923-1985) / Fuente, 1972 / Hormigón y cemento blanco.

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