Tan solo quedan tres semana para que los caminos que antaño eran transitados por peregrinos, santos, santas, labradores, arrieros, pastores, galeotes, ordinarios, sustancieros y buhoneros pasen bajo nuestros pies.
Cierro los ojos y veo las penalidades de los betones en la construcción de la calzada, el ir y venir de los romanos en sus desplazamientos entre Cordoba y el norte peninsular, a los visigodos en sus asentamientos cercanos a los arroyos, disfrutando de la vida rural tras el abandono de las urbes, intuyo a musulmanes y judios protegiendose en sus moradas alrededor de mezquitas y sinagogas, con calles serpentenates, estrechas y blancas, muy blancas.
Caminos que han visto pasar caballeros y caballos de castillo en castillo y hasta algún que otro alucinado en compañía de un rechoncho escudero, en busca de la vida caballeresca e imponiendo su cordura en justas imposibles con molinos.
Será un honor y un privilegio pisar por donde tantos y tantos han dejado su huella y nosotros dejaremos la nuestra.
El día 5, si no antes, saldremos a los caminos a patearlos con mucha ilusión y ganas.
¡Buen Camino !


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