El Tiemblo es un pueblo de la provincia de Ávila, lugar donde se encuentran los famosos Toros de Guisando. Pues bien, cuenta la leyenda que El Tiemblo sufría inundaciones con mucha frecuentemente. Era tal la desesperación de los vecinos, que les llevó a reunirse con el cura de la localidad para buscar una solución divina, ya que una humana no estaba a su alcance.
Después de mucho cavilar, se dieron cuenta que el pueblo carecia de patrón o protector contra todas las penalidadades que les llegaban o por lo menos a quién llorar y pedir imposibles. Dicho y hecho, se pusieron a buscar un santo adecuado al que encomendarse.
Tras una horas y no llegar a un acuerdo en cuanto al santo, el cura dijo que lo mejor sería dejar la elección en manos de Dios o del destino. Cada vecino debería escribir en un papel el nombre del santo deseado y una mano inocente sacaría un papel y ese sería el patrono protector de El Tiemblo, contra las inundaciones y demás calamidades. Todos metiendo los papeles en una bolsa y el niño de corta edad sacó un papel. El cura desdoblo el papel con mucho misterio y leyó: “San Antonio de Pauda”, el nombre sorprendió mucho a los vecinos ya que ninguno de ellos lo habia escrito, ni siquiera conocían la existencia de este santo. Ante el desconocimiento y la sorpresa, se repitio el procedimiento hasta dos veces más y en ambas salió, San Antonio de Padua, todos los vecinos entendieron que era el propio San Antonio de Pauda el que se había ofrecido para ser el patrono de la villa y, por supuesto, así fue y es.
Después de mucho cavilar, se dieron cuenta que el pueblo carecia de patrón o protector contra todas las penalidadades que les llegaban o por lo menos a quién llorar y pedir imposibles. Dicho y hecho, se pusieron a buscar un santo adecuado al que encomendarse.
Tras una horas y no llegar a un acuerdo en cuanto al santo, el cura dijo que lo mejor sería dejar la elección en manos de Dios o del destino. Cada vecino debería escribir en un papel el nombre del santo deseado y una mano inocente sacaría un papel y ese sería el patrono protector de El Tiemblo, contra las inundaciones y demás calamidades. Todos metiendo los papeles en una bolsa y el niño de corta edad sacó un papel. El cura desdoblo el papel con mucho misterio y leyó: “San Antonio de Pauda”, el nombre sorprendió mucho a los vecinos ya que ninguno de ellos lo habia escrito, ni siquiera conocían la existencia de este santo. Ante el desconocimiento y la sorpresa, se repitio el procedimiento hasta dos veces más y en ambas salió, San Antonio de Padua, todos los vecinos entendieron que era el propio San Antonio de Pauda el que se había ofrecido para ser el patrono de la villa y, por supuesto, así fue y es.


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