-Guerra justa es aquella que es necesaria.
-Un príncipe que tenga una ciudad fuerte y que no sea odiado por su pueblo no puede ser atacado.
-Hay tres clases de cerebros: el primero discierne por sí, el segundo entiende lo que los otros disciernen y el tercero no entiende ni discierne lo que los otros disciernen. El primero es excelente, el segundo bueno y el tercero inútil.
-La sabiduría consiste en saber distinguir la naturaleza del problema y en elegir el mal menor.
-Cuando veáis al servidor pensar más en sus propios intereses que en los vuestros, y que interiormente busca sus propios beneficios en todas las cosas, ese hombre nunca será un buen sirviente, ni jamás podréis confiar en él.
-Es un mal ejemplo no observar una ley, sobre todo por parte del que la ha hecho.
-Las leyes no deben mirar hacia cosa ya pasada, sino proveer para las futuras.
-Los odios de los hombres generalmente nacen del temor o de la envidia.
-No es preciso que un príncipe posea todas las virtudes citadas, pero es indispensable que aparente poseerlas.
-Debe estimarse muy poco vivir en una ciudad donde las leyes pueden menos que los hombres.
-Castigar a uno o dos transgresores para que sirva de ejemplo es más benévolo que ser demasiado compasivo.




No hay comentarios:
Publicar un comentario